ME LO DIJO FULANITA

ME LO DIJO FULANITA

Escrita para ser representada por niños de segundo y tercer ciclo y efectivamente la representaron el curso pasado los niños de tercero del Virgen de las Nieves de Granada.

ESCENOGRAFÍA.

La obra se desarrolla en la calle o plaza de un pueblo por lo tanto debe acondicionarse el escenario para que así lo parezca. Se puede pintar un mural para el fondo en el que se vea un paisaje paisaje de pueblo.

PERSONAJES:

NARRADORA. - Niña que lea bien.

VECINO 1. - Niña vestida de ama de casa que aparecerá barriendo la puerta de su casa.

DESCONOCIDO. Niño disfrazado de hombre de pueblo con una manta sobre la cabeza.

VECINA 2. - Niña vestida también de ama de casa con bata y rulos en el pelo. Aquí seguro que no tendréis problemas.

VECINO 3. Niño disfrazado de albañil. Su mono azul, su casco blanco y va que chuta.

VECINA 4. Niña disfrazada de pescadera. Con botas de goma, bata de pescadera y aspecto dicharachero.

VECINO 5. Niño disfrazado de albañil, con su mono y su casco.

VECINA 6. Niña disfrazada de pastora. Como cuando se disfrazan de pastorcicos en Navidad, lo mismo.

VECINO 7. Niño disfrazado de cazador. No hace falta que le digáis nada más al niño, ya se encarga él de todo.

VECINA 8. Niña disfrazada de viejecita. Como tantas viejecitas que salen en mis teatros.

VECINO 9. Niño disfrazado de periodista.

VECINO 10. Niño disfrazado de alcalde, que yo no se como es ese disfraz pero bueno.

OBJETIVOS PEDAGÓGICOS.

La enseñanza que pretendo trasmitir con este teatro es que no debemos tomarnos al pie de la letra lo que nos dicen. La gente suele exagerar las noticias. Debemos ser comedidos y cautos a la hora de valorar la información que nos llega y sobre todo hay que procurar ser precisos a la hora de trasmitir a los demás esa información. No debemos dejarnos llevar por nuestra fantasía ni hacer elucubraciones.

DURACIÓN APROXIMADA: Diez minutos.

ACTO I

PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos! Los niños y niñas de cuarto hemos ensayado una obra de teatro en la que podemos ver lo que pasa cuando la gente se cuenta las cosas unos a otros. Esto aunque parezca una exageración puede ser verdad. Esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

NARRADORA I. – En una calle cualquiera de un pueblo cualquiera y cualquier día de cualquier año sucedió lo que a continuación os vamos a contar. Estaba una vecina del pueblo barriendo la puerta de su casa cuando de pronto.

Comienza la escena con una niña vestida de ama de casa barriendo la calle. De pronto aparece por el otro extremo del escenario un niño disfrazado de mendigo con la cabeza tapada.

DESCONOCIDO. – (Se acerca a la mujer y le dice algo inintiligible) Me he aao on la manca poque ae muho fio.

(El hombre sale del escenario y cuando se ha ido la mujer empieza a dar voces como si le hubiera dado un ataque de histeria)

MUJER. - ¡Ah, oh, ah! ¡Socorro! ¡Auxilio!

(Acude a las voces la vecina)

VECINA. - ¿Qué te pasa vecina? ¿Por qué das esas voces?

MUJER. - ¡Ay, qué susto tan grande! ¡Qué miedo he pasado! ¡Aaah!

VECINA. – Lo mejor es que te tranquilices y me cuentes lo que te ha pasado.

MUJER. - ¡Ay, que miedo, ay qué susto! ¡Me va a dar algo!

VECINA. – Ya está vecina, cuéntame lo que te ha sucedido.

MUJER. - Pues estaba yo tan tranquila barriendo la puerta de mi casa cuando se me acercó. ¡Ay solo de recordarlo se me pone el pelo de punta! ¡Ay, qué miedo, ay que susto!

VECINA. – Pero ¿Quién se te acercó?

MUJER. – Se me acercó un hombre. No, un oso. No, un monstruo.

VECINA. - ¿En qué quedamos? ¿Quién se te acercó? ¿Un hombre, un oso o un monstruo?

MUJER. - ¡Ay, no se! Con los nervios no se decirte lo que era.

VECINA. - ¿Y que te hizo?

MUJER. – No, no me hizo nada.

VECINA. - ¿Y qué te dijo?

MUJER. – Si algo dijo. No le entendí bien pero decía algo de manca y de río. ¡Qué miedo!

VECINA. – Tranquilízate vecina que ya pasó todo.

MUJER. - ¡Como me voy a tranquilizar si no puedo! ¡Qué susto he pasado! ¡Qué miedo!

VECINA. – Entonces te llevaré al médico para que te mande un tranquilizante. Vamos que yo te acompaño.

NARRADOR II. – La mujer acompañó a su vecina al médico que tenía la consulta allí cerca. La dejó en el consultorio y se volvió a su casa. Por el camino se encontró con un albañil que estaba subido en un andamio haciendo un muro.

VECINA. - ¡Virgen Santa, las cosas que pasan! ¡Virgen Santa las cosas que pasan!

ALBAÑIL. - ¿Qué te pasa Filomena? ¿Por qué dices eso de virgen Santa las cosas que pasan?

VECINA. - ¡Ay Pepe que ya no estamos seguros en este pueblo! Te lo digo yo no estamos seguros.

ALBAÑIL. - ¿Qué es lo que ha pasado?

VECINA. - ¿Qué qué es lo que ha pasado? ¿Que qué es lo que ha pasado? Pues que a Mariquita la ha atacado un bicho.

ALBAÑIL. - ¿Qué Mariquilla dices? ¿La mujer de mi pariente Sebastián?

VECINA. – Pues claro ¿Quién va ha ser? No hay otra.

ALBAÑIL. - ¿Y qué bicho le ha picado una araña, una avispa o una sanguijuela?

VECINA. - ¡Qué araña ni que araña ha sido un bicho muy grande y la he tenido que llevar al médico a la pobrecita que no se podía tener en pie.

ALBAÑIL. – ¿Pero qué bicho es ese que la ha atacado?

VECINA. – Yo que se. La pobrecita estaba tan nerviosa que no supo decirme si era como un oso, un hombre o un hombre monstruoso. Me voy corriendo a meterme en mi casa y cierro la puerta con siete llaves no vayan a venir los monstruos esos y me coman a mí también.

(Sale corriendo del escenario)

(El albañil se queda pensativo, se quita el gorro, se rasca la cabeza y dice)

ALBAÑIL. - ¡Pobrecilla Mariquilla, con lo buena que era! ¿Qué le habrán hecho esos monstruos ? Le deben haber comido las piernas porque dice que no se podía tener en pie. Y qué bichos o monstruos serán y ¿de dónde habrán venido? (Permanece en silencio durante 5 segundos, luego se pone otra vez la gorra y dice) Caramba, caramba, caramba, caramba.

NARRADOR I. – El albañil se quedó un rato allí parado pensando en lo que le había contado la vecina que le había sucedido a Mariquilla la mujer de su pariente Sebastián, tampoco acertaba a adivinar que monstruo o bicho podía ser ese capaz de comerle las piernas a Mariquilla y le empezó a dar miedo porque podía venir y comérselo a el. En estos pensamientos estaba cuando pasó por allí Nicolás que iba al campo con su burro.

ALBAÑIL. - ¡Caramba, caramba! ¡Caramba, caramba!

NICOLÁS. – ¿Se puede saber qué es lo que haces ahí parado, sin trabajar y diciendo caramba, caramba?

ALBAÑIL. – Pues mira, lo he estado pensando bien, dejo de trabajar y me voy a mi casa.

NICOLÁS. – Pero ¿Por qué?

ALBAÑIL. – Porque estamos en peligro de muerte que andan por ahí, sueltos, unos monstruos que se comen a la gente y a Mariquilla le ha comido las dos piernas y a su vecina porque salió corriendo y se encerró en su casa con siete llaves que si no se la comen a ella también.

NICOLÁS. - ¡Pero qué dices!

ALBAÑIL. – Lo que oyes y yo que tu me iría también no te vaya a comer a ti y a tu burro. Yo me voy y me subo en lo alto de la torre de la iglesia.

(Se va el albañil sale corriendo y se queda en el escenario Nicolás con su burro)

NARRADOR II. - Se marchó el albañil y se quedó Nicolás muy preocupado porque pensaba que iban a venir los monstruos y lo comerían a él y a su burro.

NICOLÁS. - ¡Qué pena, que pena! Me voy a quedar sin burro, con lo bueno que es, que pena tengo. Porque yo me puedo salvar subiéndome a la torre de la iglesia pero mi pobre burro no puede subir.

NARRADOR I. - Todo esto lo estaba escuchando Carmela, la pescadera del pueblo que al ver a Nicolás hablando solo en la calle se escondió detrás de un árbol para escuchar lo que decía.

CARMELA. - Lo he escuchado todo, todo y todo. ¡Qué alegría tengo, soy la primera en saberlo! Van a venir unos monstruos y la gente, para salvarse se tiene que subir en la torre de la iglesia y a los burros se los comerán todos porque no pueden subirse a la torre. ¡Qué desastre!, ¿qué monstruos serán esos? ¡Vecinos, vecinos, salid todos de vuestras casas que vienen los monstruos! Vamos a subirnos en la torre de la iglesia.

NARRADORA II. - Ante las voces que daba la pescadera acudieron todos los vecinos para ver lo que pasaba.

VECINO I. - ¿Qué te pasa Carmela? ¿Por qué das esas voces, parece que te has vuelto loca?

CARMELA. - Pero bueno, sera posible que no os hayáis enterado. ¿No sabéis lo que va a pasar? ¿Es que no os habéis enterado todavía?

VECINA II. - No. ¿Qué es lo que va a pasar?

CARMELA. - ¡Mira esta! ¡Tan tranquilita! Pues que sepas que dentro de un rato van a venir una pila de monstruos, dinosaurios y tiranosaurios y os comerán a todos.

VECINO III. - Pero ¿quién te lo ha dicho a ti, yo ayer vi la televisión y el hombre del tiempo no dijo nada de eso?

CARMELA. - Mira este con lo que sale. El hombre del tiempo de la tele no acierta nunca. No sabe ni cuando va a llover y menos sabrá si van a venir tiranosaurios de esos.

NARRADORA II. – Entonces el maestro del pueblo que era un hombre muy culto e instruido habló a todos los vecinos.

MAESTRO. - ¡Un momento! Escucharme todos por favor, vamos a analizar los hechos. Digo yo que hoy no existen los dinosaurios y que por lo tanto si es verdad que van a venir a este pueblo deben ser de mentira lo más seguro es que vayan a hacer una película, que puede ser, digo yo la de Jurasic Park V

VECINO I. – Qué bien habla el maestro, yo le doy toda la razón.

VECINO II. – Es verdad, sois unos tontos y unos miedicas, los monstruos esos son de mentira, seguro que es lo que dice el maestro.

VECINO III. - ¿Por qué no habla con el director de la película para que nos contrate a todos yo puedo hacer de ayudante del guardián de los dinosaurios.

CARMELA. – Pues yo quiero ser la novia del actor ese guapo que sale en la película.

NICOLÁS. – Pues yo quiero ser el que mata a los dinosaurios que tengo una escopeta y he matado muchos conejos y perdices.

MAESTRO. - ¡Un momento! Os estáis haciendo ilusiones infundadas. Yo no conozco al director de la película por lo tanto no os puedo asegurar que os contraten.

CARMELA. – Entonces ¿Qué hacemos?

MAESTRO. - Creo que lo que debemos hacer es avisar a los municipales y al señor alcalde para que vayan tomando las medidas necesarias para poder rodar la película.

CARMELA. – Es verdad, como no se me ha ocurrido antes, voy corriendo a avisarlos.

NARRADORA I. – Carmela salió corriendo a avisar al señor alcalde para que fuera preparando todo para la película y al poco rato volvió con el alcalde y los municipales.

ALCALDE. - ¡Vamos a ver! ¿Que me acaban de decir que van a rodar en nuestro pueblo una película de dinosaurios?

MAESTRO. – Eso parece señor alcalde, según todos los rumores se han visto monstruos por el pueblo.

ALCALDE. – ¿Pero los monstruos esos son de verdad o de mentira?

MAESTRO. – Yo no los he visto pero creo que son de mentira porque todavía no se han comido a nadie, creo que hay una mujer herida.

ALCALDE. – Llamad al médico para que nos cuente que le han hecho los monstruos a esa mujer.

NARRADORA II. – Los municipales fueron a por el médico para que dijera lo que le había pasado a la mujer.

MÉDICO. – ¿Me ha mandado llamar señor alcalde?

ALCALDE. – Si quiero que me cuentes qué le hizo el monstruo a la mujer que ha curado usted esta mañana.

MÉDICO. – En realidad señor alcalde a la mujer no le han hecho nada, solo le han dado un susto.

ALBAÑIL. – ¿Pero no le habían comido las piernas?

MÉDICO. – No, a la mujer no le han comido nada solo estaba un poco asustada por el susto.

MAESTRO. – Esto confirma mis sospechas señor alcalde los monstruos esos no son de verdad, deben ser preparados para la película.

ALCALDE. – Pues si va a tener razón señor maestro.

MUNICIPAL I. - ¿Quiere que hagamos algo señor alcalde?

ALCALDE. – Si, tú te subes en esa torre y nos avisas cuando veas venir a los monstruos.

NARRADOR I. – El municipal se subió a lo alto de la torre para ver si venían los monstruos.

ALCALDE. - ¿Viene alguien?

MUNICIPAL I. – Si veo a una mujer que viene corriendo como si tuviera miedo.

ALCALDE. – Eso será porque se ha encontrado con los monstruos.

MUNICIPAL I. – Ya está muy cerca ahí viene.

MUJER I. – Socorro que me come, socorro, auxilio. ¡Qué susto madre mía!

MUNICIPAL II. - ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué vienes tan asustada?

MUJER I. – Pues porque he visto a un hombre lobo.

MUNICIPAL II. – Querrás decir un tiranosaurus rex.

MUJER II. – Yo no se lo que era pero me he llevado un susto de muerte y me he venido corriendo.

ALCALDE. – ¿Pero te hizo algo?

MUJER II. – No me hizo nada, se me acercó y me dijo algo y yo me asusté y salí corriendo.

ALCALDE. – Está claro que es lo que pensamos, tranquilízate María, ese hombre lobo no te hizo nada porque parece que es de mentira.

MAESTRO. – Es lo que yo le decía antes y yo he deducido que deben ser los preparativos para grabar alguna película.

ALCALDE. – Si parece que tienes razón maestro, es lo más probable, entonces debo dar las órdenes para que preparen el pueblo de la mejor forma para que salga muy bonito en la película.

MUNICIPAL I. – Parece que viene una persona.

ALCALDE. - ¿Quién es?

MUNICIPAL I. – No la conozco porque viene tapado con una manta.

MUJER II. – Ese es el hombre lobo que me quería comer. Seguro. Yo me voy de aquí corriendo.

ALCALDE. – No te vayas mujer que es un actor de cine, ya lo verás como no te come ni nada.

MUNICIPAL I. – Ahí viene ya.

HOMBRE TAPADO. – ¡Buenos días señor alcalde! ¿Qué hacéis aquí todos reunidos?

ALCALDE. – Mujer, ¿Es este el hombre lobo que quiso atacarte hace un rato?

MUJER. – Si ese es.

ALCALDE. – Te ordeno que te destapes ahora mismo…¡Pero si eres Juanillo el pastor de ovejas!

JUANILLO. – Pues claro que soy Juanillo.

ALCALDE. – y ¿Por qué vienes así tapado con la manta?

JUANILLO. – Pues porque tenía mucho frío.

ALCALDE. - ¿Y de donde vienes?

JUANILLO. – Del campo de guardar mis ovejas. ¿De donde voy a venir?

ALCALDE. – Aquí tenemos un caso de una equivocación todo el pueblo pensaba que andaban por aquí monstruos que iban a comerse a las personas, otros decían que eran dinosaurios y ha resultado que es Juanillo el pastor.

FIN

¿QUÉ LE PASA A ESTE NIÑO?

¿QUÉ LE PASA A ESTE NIÑO?

ESCENARIO

Una idea para la decoración del frontal del escenario puede ser dibujar un gran mural en el que se vean los distintos productos y profesionales que son necesarios para fabricar una prenda de vestir como puede ser un abrigo. En primer lugar dibujaríamos una oveja, varios ovillos de lana, a continuación un telar, después unos rollos de tela y por último un sastre confeccionando la prenda de vestir. ¿Demasiado? Creo que si que sería demasiado para tan poco teatro, pues nada una cosa simple, motivos de peques y va que chuta.

PERSONAJES

NIÑO. Niño o niña vestidos normálmente.

BÚHO. Niño o niña disfrazados de búho. Con máscara de cartulina o con goma espuma.

PEZ. Niño disfrazado de pez. De la misma manera que el anterior.

DOCTOR. - Niño o niña disfrazados de doctor médico.

VAQUITA. Niña disfrazada de vaquita. Seguro que os apañáis. Si no hacéis una máscaras de vaquita.

CERDITO. Niño disfrazado de cerdito. En el Tomo I incluí una máscara de cerdito que, en os podría sacar de algún apuro.

ABEJA. Niña disfrazada de abeja. Con el cuerpo de goma espuma y alas de cartulina queda de escándalo.

GALLINA. Niña disfrazada de gallina. Os digo lo mismo que para el cerdito.

MONO. Niño disfrazado de mono. Si compráis una máscara de mono en los "veinte duros" lo demás lo arregláis con leotardos negros, camiseta negra y cola larga.

SASTRE. Niño disfrazado de sastre. Yo le pondría pantalón largo negro, chaleco y un metro de costurera colgando del hombro.

TEJEDOR. Niño disfrazado de tejedor. Algo así como con pantalón largo camisa con mangas remangadas y tirantes estilo "años treinta"

MAMÁ. Niña disfrazada de mamá. Aquí sobra todo.

OBJETIVOS PEDAGÓGICOS

Aparte de que este tema es bueno para estudiar los alimentos procedentes de los animales el tema central es explicar el proceso que se sigue para producir una prenda de vestir.

EDUCACIÓN EMOCIONAL

Emocionálmente pretendo educar en el valor de la solidaridad y la empatía. La obra presenta a un niño llorando y todos los personajes se interesan por él, eso es lo que quiero trasmitir. Preocuparnos por el sufrimiento de los demás siempre es un valor positivo. ¡Que bonito sería el mundo si lo consiguiéramos!

VOCABULARIO.

Abrigo, aburridito, agua, ahogará, dañar, chacina, colmena, doctor, fiambre, hambre, irrites, madejas, misterio, motilar, paño, pena, telar, tejedor, tocino, repelente, sed.

DURACIÓN. Aproximadamente quince minutos.

Obra escrita para los niños de Infantil de 3, 4 y 5 años.

DIFICULTAD. Escasa, pensada para niños de Infantil y de primer Ciclo.

(Comienza la obra con el narrador colocado en un extremo del escenario sobre una silla. Un niño se coloca en el centro del escenario y hace como que llora, van apareciendo en el escenario distintos animales)

ACCIÓN

NARRADOR. - En el campo un niño chiquito esta llorando. Como no sabe hablar, no sabemos por qué llora, pero él no para de llorar. Pasó por allí un búho y se le acercó.

(Entra en el escenario el búho que se acerca al niño)

BÚHO. - Un niño llorando. (Se dirige al niño)¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? (Ahora se dirige al público) Creo que no sabe hablar y por eso no nos lo puede explicar. ¡Qué pena! ¿Por qué llorará?, ¿tendrá hambre?, ¿tendrá frío?, ¿tendrá sueño?. ¿Qué le pasará al pequeño? No se calla. Esto es un misterio. (Mira al público y pone cara de interrogación?

NARRADOR. - Al búho le dio pena y pensó cómo lo podría ayudar. De pronto, del río asomó la cabeza un pez y dijo:

(Entra en escena el niño que hace de pez, se acerca al niño que llora y dice:)

PEZ. - ¿Niño por qué lloras, se puede saber? (Espera un poquito y al ver que el niño no contesta a su pregunta y sigue llorando dice:) Yo lo se, yo lo se. Creo que este niño llora porque tiene mucha sed. Debes meterlo en el río para que se harte de beber. (El pez hace ademán de quererlo meter en el río pero el búho lo detiene)

BÚHO. - ¡Qué dices! ¡Qué dices! ¿Meterlo en el río de narices? Eso no puede ser. Se ahogará el pobrecito porque el niño no es un pececito. Creo que lo mejor es que llamemos al doctor.

BÚHO Y PEZ. - ¡Doctor, doctor, venga corriendo, por favor!

NARRADOR. - Corriendo, a toda pastilla llegó una doctora que venía en zapatillas.

BÚHO. - ¡Bienvenida doctora! Mire a ver que le pasa a este niño que llora.

(Entra en el escenario una niña disfrazada de doctora, se dirige hacia el niño, lo examina y ...)

DOCTORA. - Si, lo tengo claro, al niño le están saliendo los dientes y está un poquito repelente. Dale este jarabe de caramelito y se quedará tranquilito.

(El búho le da el jarabe al niño pero este sigue llorando)

NARRADOR. - Al poco rato y andando despacito pasó por allí un cerdito que estaba muy gordito.

(Aparece el cerdito en el escenario)

BÚHO. - Cerdito, un momento, por favor, aunque no seas doctor danos tu opinión. ¿Qué le pasará a este niño tan llorón?

(El cerdito se acerca al niño, lo examina y dice:)

CERDITO. - Un niño llorando. Vamos a ver, vamos a ver. Yo creo que este niño tiene gana de comer. Si, está claro llora de hambre, lo que necesita este niño es comer carne, tocino y un buen fiambre.

(El cerdito le ofrece productos del cerdo; como jamón, chorizos., tocino etc pero el niño no lo quiere y vuelve a llorar)

PEZ. - Que no cerdito, no tiene hambre, lo que tiene es sed hay que meterlo en el río para darle de beber.

BÚHO. - Y dale con la sed, te digo yo que no tiene sed.

NARRADOR. - Y en esa misma hora llegó una niña saltando a la comba.

(Entra en el escenario la niña saltando)

BÚHO. - Niña, un momento, por favor mira a ver lo que le pasa a este niño que es muy llorón.

(La niña lo examina y dice)

NIÑA. - Es muy sencillo para que se calle este nene gordete le tenéis que dar un chupete.

(La niña le mete un chupete al niño pero este sigue llorando.)

NARRADOR. - Al poco rato y en medio de unas matas apareció la señora vaca.

(Aparece en el escenario la niña disfrazada de vaca y se acerca al niño)

CERDITO. - Señora vaca ¿usted qué opina? ¿Por qué llora este niño? No cree usted que necesita una buena chacina.

VACA. - Quita, quita los niños pequeños no comen esas cositas. Yo creo que este niño necesita un biberón de leche calentita.

(La vaca le ofrece un biberón pero el niño lo rechaza y sigue llorando)

VACA. - No se, no me lo explico, por qué no quiere el bibe calentito.

PEZ. - Hacerme caso y darle de beber. Meterlo en el río ya de una vez.

VACA. - ¿Qué dices tú? Como lo metamos en el río se ahoga y no dice ni muuu.

BÚHO. - Y la perra que ha cogido con que lo metamos en el río. (Riñéndole al pez) ¡Es que no ves que un niño no es un pez!

NARRADOR. - Al poco rato y jugando con un calcetín apareció por allí un monito saltarín.

(Entra en el escenario un niño disfrazado de mono, se acerca al niño dando saltos y jugando con un calcetín)

TODOS. - Mono saltarín, mono saltarín ¿Por qué llorará este niño? ¿Qué te parece a tí?

(El mono se acerca al niño y le empieza a hacer monerías, le tira de las orejas, de las manos, de los pies y dice:)

MONO. - Yo lo que creo es que este niño llora porque está aburridito voy a jugar con él ya veréis como se calla en un momentito.

(El mono vuelve a jugar con el niño haciéndole más monerías pero el niño no para de llorar y le dice que no con la cabeza)

CERDITO. - Déjalo ya monito que lo vas a volver loco al pobrecito.

(El mono se aleja del niño con resignación)

NARRADOR. - Con mucho salero llegó hasta allí la tita del niño que se llama Consuelo.

(Se acerca al niño, le toca el culito y ...)

TITA. - ¡Santo cielo! ¡Pobre chiquitín! ¡Cómo no va a llorar el niño si se ha hecho pipí! Yo le cambio el dodotis, le lavo el culito y con polvos de talco se quedará agustito.

(Hace todo lo que ha dicho pero el niño sigue llorando)

TITA. - No lo se, no lo entiendo ¿Por qué sigue llorando yo no lo comprendo?

(Se aparta a un lado del escenario)

NARRADOR. - Volando y zumbando desde su colmena vino una abeja que estaba haciéndose la cera.

(Entra en el escenario haciendo como si volara la niña disfrazada de abeja y se coloca en medio de todos)

ABEJA. - ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué tanto ruido? ¿Qué le habéis hecho al niño que llora con tantos berridos?

(La abeja se pone con las manos en las caderas interrogando a los demás)

MONO . - No te irrites abejita, no le hemos hecho nada, no lo sabemos y nos gustaría averiguar por qué no para de llorar.

ABEJA. - (La abeja se acerca al niño y lo examina) Ya se lo que le pasa, lo que tiene son anginas. Hay que darle una cuchara de miel y una aspirina.

(La abeja le da al niño una cuchara de miel pero el niño sigue llorando y estornuda)

NIÑO. - (Tose)

ABEJA. - ¡Pues va a ser que no! Ahora le ha dado tos.

NIÑO. - ¡Achis, achis!

NARRADOR. - El señor don Búho que era muy sabio dijo cuando el niño hubo estornudado:

BÚHO. - Cavilando, cavilando digo que el niño está helado. El pobrecito está temblando y va a coger un resfriado.

CERDITO. - El búho tiene razón el niño llora de frío y hay que buscar solución.

VAQUITA. - Yo creo que para este caso lo mejor de lo mejor es comprarle un abrigo para que entre en calor.

BÚHO. - Si vaquita, creo que tienes razón. Pero ¿cómo conseguimos el abrigo que le quite el frío?

NARRADOR. - Por casualidad pasó por allí un sastre que se iba a la ciudad.

(Entra en el escenario el niño disfrazado de sastre. Se pasea delante de ellos y lo llaman)

TODOS. - Señor sastre, por favor, tú que haces trajes y vestidos, hazle a este niño un abrigo que se nos va a morir de frío.

(El sastre se acerca al niño y hace como si le tomara medidas con el metro de costurera)

SASTRE. - Si claro, claro. El abrigo yo lo hago . Pero para hacer el abrigo necesito un metro de paño.

TODOS. - Para hacer un abrigo se necesita un metro de paño. ¿Ahora qué hacemos? ¿Dónde vamos a por el metro de paño?

CERDITO. - Yo creo que lo mejor es preguntarle al búho que está en aquel rincón.

(Previamente el búho se había separado del grupo y se había ido a un extremo del escenario)

TODOS. - Señor don búho, díga la verdad, para encontrar buen paño en dónde hay que buscar.

NARRADOR. - Don búho que era de los sabios el mejor, pensó, pensó y pensó.

(El búho hace gestos de pensar)

BÚHO. - Después de mucho pensar digo que para conseguir el paño hay que ir a un telar.

NARRADOR. - Todos los animales, con mucha seriedad fueron a por el paño a un buen telar.

(Todos los niños se mueven por el escenario como si fueran al telar que habríamos colocado en un extremo)

BÚHO. - Señor tejedor que tejes en el telar haga usted un metro de paño para hacer un abrigo para abrigar a este niño que se nos muere de frío.

(Aparece en el escenario un niño disfrazado de tejedor)

TEJEDOR. - Yo tejería el paño de buena gana, pero para tejer el paño, necesito lana.

VAQUITA. - Para hacer un abrigo el sastre necesita paño y para hacer el paño el tejedor pide lana. Esto se nos complica, vaya vaya.

TODOS. - ¿Qué hacemos? Y el niño no para de llorar.

NARRADOR. - Don búho se puso a pensar y después de largo rato empezó a hablar.

BÚHO. - Ya lo tengo si necesitamos lana a la oveja hay que ir a buscar.

(Se acercan todos al extremo opuesto del escenario y llaman a la oveja)

TODOS. - ¡Oveja, oveja! Venga usted un momento y de buena lana nos traes unas cuantas madejas.

(Entra en el escenario la niña disfrazada de oveja)

OVEJA. - ¿Qué queréis a estas horas, tan de repente? Estaba yo haciéndome la permanente

TODOS. - Señora oveja, denos usted lana para que el tejedor haga un paño y el sastre haga un abrigo para abrigar a este niño que se nos muere de frío.

OVEJA. - ¡Vaya por Dios! ¡Que mala pata! Ayer me motilaron y hoy no tengo lana. Si queréis que la lana me crezca debéis darme hierba.

PEZ. - Ahora esta pide hierba. ¡Qué desilusión! Con lo fácil que era meterlo en el río de un empujón. Señor búho, señor búho busque usted la solución.

BÚHO. (El búho ladea la cabeza, se coloca una pluma y señalando hacia el prado dice) - Debéis ir a hablar con el llano prado que está dormido en la ladera haciendo el vago.

(Todos se dirigen hacia el prado que se habrá colocado recostado en el otro extremo del escenario haciéndose el dormido)

MONO. - Señor prado. ¡Por favor! (Le tira de las orejas) Denos usted hierba para dársela a la oveja, para que la oveja nos de lana, para dársela al tejedor y que nos de paño, para dárselo al sastre que haga un abrigo que se lo pongamos a este niño que se nos muere de frío.

PRADO. - ¡A buenas horas pedís hierba! Ayer me aguadañaron y la hierba se llevaron. Ahora estoy seco, tengo mucha sed. Si queréis que la hierba me vuelva a crecer tenéis que darme agua que me riegue bien.

OVEJA. - Agua, agua. El prado pide agua. Debéis darle agua al prado para que él me de hierba y yo os de lana.

TEJEDOR. - Lleváis la lana al telar y yo os tejo el paño.

SASTRE. - Me traéis el paño a mí y yo os confecciono un abrigo.

RESTO. - Y se lo ponemos a este niño para que no tenga frío. Pero señor búho, señor búho ¿Quién nos dará agua?

BÚHO. - (Mueve la cabeza. Se coloca una pluma. Mira hacia la nube) - ¡Ajá, ya se! Una idea tuve. Debéis pedirle el agua a la blanca nube.

(Todos se dirigen hacia la nube que previamente se habrá colocado en el otro extremo del escenario subida sobre una silla)

VAQUITA. - Señora nube que estás en lo alto, debes darle agua al prado que está en el llano.

NUBE. - Y para qué quiere el prado el agua vamos a ver.

VAQUITA. - El prado necesita agua para producir hierba para dársela a la oveja para que la oveja de lana, para dársela al tejedor para que teja paño, para llevárselo al sastre y que haga un abrigo y se lo pongamos a este niño que se nos muere de frío.

NUBE. - ¡Vaya, vaya! Si es por el niño por lo que queréis el agua ahora mismo os la daré y empezaré a llover.

(La nube coge una regadera y riega al prado)

PRADO. - ¡Qué bien, qué bien! Ha empezado a llover. Ya siento que la hierba me vuelve a crecer. Oveja ovejita, toma hierba fresquita.

(El prado le ofrece a la oveja un manojo de hierba. La oveja la coge y hace como que la come)

OVEJA. - ¡Qué rica, qué rica! Ahora de buena gana yo os doy la lana. (Le da lana a la vaquita. La vaquita se la da al tejedor)

VAQUITA. - Señor tejedor. ¡Vamos, vamos! Tome usted la lana, téjanos el paño. (El tejedor toma la lana la observa y dice:)

TEJEDOR. - Es verdad, es verdad. Esta es una lana de buena calidad, la pondré en mi telar y tejeré un paño.

(El tejedor hace como que pone la lana en su telar y saca un paño, le da el paño al pez quien se lo entrega al sastre)

PEZ. - Señor sastre que coses con aguja e hilo, tenga usted el paño y haga usted el abrigo.

(El pez le da el paño al sastre, el sastre lo coge y dice:)

SASTRE. - Muy bien si tenemos el paño yo el abrigo haré. (Hace como que manipula el paño y saca un abrigo y se lo ofrece al búho y le dice:) Tenga usted, tenga usted ya hice el abrigo en un santiamén.

(Le da el abrigo al búho, este lo coge y se lo pone al niño)

BÚHO. - ¡Pobrecito niño, qué frío habrás pasado! Te pongo un abriguito y terminará tu llanto.

(Le pone el abrigo pero el niño sigue llorando)

No puede ser, ya no tiene frío, el abrigo es de buen paño. Si no tiene frío ¿Por qué sigue llorando?

(Hace gestos de que no entiende nada)

VAQUITA. - ¡Qué contrariedad, qué desengaño! Ya no tiene frío y sigue llorando.

CERDITO. - ¡Qué equivocación, ya lo decía yo! El niño tiene hambre, darle un salchichón.

PEZ. - Que no, que no. Lo que le pasa a este niño es que tiene sed, meterlo en el río y que se harte de beber.

NARRADOR. - Los animalitos buscaban una solución pero el niño más lloraba sin consolación. Tan fuerte lloraba que su mamá lo escuchó y corriendo corriendo en brazos lo cogió.

(Entra en el escenario la niña que hace de mamá, coge al niño en brazos y le dice:)

MAMÁ. - ¿Qué tiene mi niño? ¿Qué tiene mi bien? ¿Por qué llora mi tesoro? Yo le doy besitos y le hago mimitos ya veréis como mi niño se pone contentito.

(Le da dos o tres besos y el niño deja de llorar y se ríe)

BÚHO. - Está claro, claro está que lo que quería el niño era a su mamá.

TODOS. - ¡Qué tendrán, las mamás!

¡Qué tendrán, qué tendrán!

Que sus niños

con besitos y mimitos

dejan de llorar

FIN

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

PERSONAJES (18)

NARRADORES I y II

ARDILLA

ÁRBOL

PALOMA

MARIPOSA

REINA

VIEJO SABIO

FANTASMA

BRUJA

LADRONES I, II Y III

BAILARINAS I y II

POLICÍAS I y II

LADRÓN V

PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos ¡ Padres y madres, niños y niñas! Los alumnos de segundo vamos a representar una obra de teatro que se titula “El País de las Maravillas”.

Es una obra que se desarrolla en un país imaginario y fantástico, con ella queremos felicitaros la Navidad, esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

NARRADOR I. – El País de las Maravillas no era un país cualquiera, era un país que estaba lleno de árboles, flores, mariposas y ardillitas que no paraban de jugar y jugar.

NARRADOR II. – También vivían en este país hadas, duendes, príncipes, princesas, bailarinas y mucha gente buena.

NARRADOR I. – Pero sobre todo lo que más destacaba en él era que todos sus habitantes vivían felices porque habían descubierto el secreto de la felicidad.

NARRADOR II. – Todos los días venían las ardillas, saludaban a los árboles y se ponían a jugar

ARDILLA. - ¡Buenos días arbolito!

ÁRBOL. - ¡Buenos días ardillita!

ARDILLA. - ¿Puedo quedarme aquí un rato?

ÁRBOL. – Claro, así me harás compañía un rato.

NARRADOR I. – Luego venía la paloma y se posaba sobre el árbol.

PALOMA. - ¡Buenos días árbol! ¡Buenos días ardilla!

ÁRBOL Y ARDILLA. - ¡Buenos días Paloma!

NARRADOR I. – Al poco rato llegaba la mariposa.

MARIPOSA. - ¡Bello día! Hoy me he levantado especialmente bella. ¿Os habéis dado cuenta de lo guapa que estoy?

ARDILLA. – Si, tu siempre estás muy bonita, mariposa.

ÁRBOL. – Quédate a jugar con nosotros.

MARIPOSA. – Si me voy a quedar pero antes quiero hablar con la reina de las hadas. Paloma mensajera llama a la reina.

PALOMA. – Voy volando.

NARRADOR I. – Al poco rato llegó la reina de las hadas que era la que gobernaba el país de las maravillas.

REINA. - ¿Qué queréis? ¿Por qué me habéis llamado?

MARIPOSA. – Es que cuando venía hacia aquí volando he descubierto a un anciano que venía andando por el camino de las montañas.

REINA. - ¿Quién podrá ser? ¿Será mi amigo el mago y viejo anciano?

NARRADOR II. – Efectivamente el anciano que se acercaba era el gran sabio David, amigo de la reina y traía un aspecto muy cansado.

VIEJO SABIO. - ¿Qué cansado vengo? Ya pensé que no llegaba. ¿Por fin estoy a salvo!

REINA. – Cuéntanos, ¿Qué es lo que te ha pasado?

VIEJO SABIO. – Vengo del país del rey Arturo que ha sido atacado por los guerreros del mal, lo han destruido todo, es un desastre y lo peor es que pronto llegarán aquí.

REINA. – Es verdad, es una gran desgracia. Debemos guardar muy bien el tesoro de nuestro país para que no nos lo roben.

VIEJO SABIO. – Si el tesoro de este país que es el secreto de la felicidad del País de las maravillas no puede caer en manos de los guerreros del mal.

NARRADOR I. – Después de estas palabras la reina ordenó a sus doncellas que le dieran al viejo sabio de comer y de beber.

REINA. – Venid todas y traer comida a nuestro amigo el viejo sabio.

VIEJO SABIO. – Eso, traedme algo de comer que estoy muerto de hambre.

NARRADOR I. – El primero que le ofreció comida fue el árbol.

ÁRBOL. – Toma viejo sabio te ofrezco mis frutos para que comas y no tengas hambre.

SABIO. – Muchas gracias árbol.

NARRADOR II. – Después llegó corriendo la ardilla y le trajo; nueces, avellanas, y piñones.

ARDILLA. – Toma viejo sabio te traigo avellanas nueces y piñones que es mi comida favorita.

SABIO. – Muchas gracias ardillita a mí también me gustan mucho las nueces.

NARRADOR I. – Después vinieron las mariposas y le trajeron caramelos de miel.

MARIPOSA. – Toma viejo sabio te traemos caramelos de miel hechos con el néctar de las flores para que te los comas de postre.

SABIO. – Estupendo, me encantan los caramelos de miel, muchas gracias.

NARRADOR II. – Cuando el viejo sabio terminó de comer la reina Marina lo invitó a un bonito baile.

REINA. - ¿Has comido bien?

SABIO. – Muy bien reina, muchísimas gracias.

REINA. – Que entren las bailarinas, vamos a hacer una gran fiesta en honor de nuestro amigo el viejo sabio.

(Entran las bailarinas y bailan)

NARRADOR I. – Cuando se marchó el viejo sabio llegó un fantasma con la intención de asustarlos a todos.

FANTASMA. - ¡Uuuuuuuu! ¡Soy el fantasma del castillo del terror y vengo a asustaros!

TODOS. - ¡Ja, ja, ja!

FANTASMA. - ¿Es que no me habéis oído? Os he dicho que soy un fantasma terrorífico. Por lo tanto vosotros deberíais asustaros al verme.

PALOMA. – Mire usted señor fantasma este es el País de las Maravillas, aquí vivimos todos muy felices y contentos por tanto no nos asustamos de los fantasmas.

FANTASMA. - ¿Y no os doy ni siquiera un poquito de miedo?

MARIPOSA. – Nada, no nos das nada de miedo, al contrario nos das risa.

FANTASMA. – ¡Pero si me he puesto mi mejor disfraz de fantasma!

ARDILLA. – Pues no nos das miedo.

FANTASMA. – Pues me voy a disfrazar de hombre lobo y os vais a enterar. ¡Adiós!

REINA. - ¡Adiós señor fantasma!

NARRADOR II. – Cuando se fue el fantasma llegó una bruja con cara de bruja.

BRUJA. - ¡Soy la bruja Kiruja, la bruja más bruja de todas las brujas y os voy pinchar con una aguja.

ARDILLA. – Y yo te voy a dar un bombón de chocolate.

BRUJA. - ¿De verdad? ¿Me encantan los bombones de chocolate? Son mis preferidos.

PALOMA. – ¿Entonces ya no nos pinchas con tu aguja?

BRUJA. – No, me voy y luego volveré a por más. Adiós.

NARRADOR I. – Como veis en el País de las Maravillas no se asustaban ni con los fantasmas ni con las brujas porque conocían el secreto de la felicidad. De pronto vinieron unos ladrones que eran espías de los guerreros del mal.

LADRÓN I. - ¡Alto ahí que nadie se mueva!

TODOS. - ¡Ja, ja, ja!

LADRÓN II. – ¡Quietos todos y arriba las manos!

TODOS. - ¡Ja, ja, ja!

LADRÓN III. - ¡No os riáis que esto es un atraco!

TODOS. - ¡ Ja, ja, ja!

BAILARINA. - ¿Y qué es un atraco?

LADRÓN I. – Pero bueno en que país vives tú que no sabes lo que es un atraco.

BAILARINA II. – Siempre hemos vivido aquí en el País de las Maravillas y aquí nunca hay atracos.

LADRÓN II. – ¿Y no veis la tele tampoco? Porque en la tele salen robos, atracos, asesinatos y gente peleándose diciendo palabrotas.

BAILARINA I. – Pues por eso mismo no la vemos. Para lo que hay que ver.

LADRÓN III. - ¡Bueno dejaros de rollos y dadnos todo el dinero y las joyas que tengáis porque hemos venido a robaros.

REINA. – No tenéis que robarnos os regalamos todo lo que queráis. Venga vamos a darle a estos ladrones todo el dinero y las joyas que quieren.

LADRÓN I. – Un momento, ¿nos vais a dar todo sin protestar?

REINA. – Claro que si. Este es el País de las Maravillas.

LADRÓN III. - ¿Y no os vais a quedar tristes?

REINA. – No porque tenemos el secreto de la felicidad.

LADRÓN II. - ¿Y no vais a llamar a la policía tampoco?

REINA. – Bueno si queréis que la llamemos pues la llamamos.

LADRÓN I. – Pues sabéis lo que os digo que robar así no tiene gracia, no es emocionante.

LADRÓN II. – Es verdad lo bonito es robar y que luego te persigan.

LADRÓN III. – Claro es que así no tiene gracia, me entran ganas de dejar de ser ladrón.

REINA. – Bueno y la perra que tenéis con que venga la policía pues ordeno que venga la policía.

POLICÍAS. - ¿Qué queréis majestad?

REINA. – Quiero que os llevéis a estos señores ladrones.

POLICÍAS. - ¿A dónde los llevamos majestad?

REINA. – A donde ellos quieran.

POLICÍAS. - ¿A dónde queréis que os llevemos?

LADRÓN III. – Pues se supone que vosotros los policías nos tenéis que perseguir a nosotros que somos los ladrones para meternos en la cárcel.

POLICÍAS. – Pero si no tenemos cárcel.

LADRÓN II. – Pues nos metes en un calabozo o en una mazmorra, yo que se.

POLICÍA. - ¿Y por qué no nos vamos a un bar y nos tomamos una cervecita y nos hacemos amigos?

LADRÓN I. - ¡Viva la Pepa! Lo que yo decía así no tiene gracia ser ladrón.

NARRADOR II. – Se fueron los ladrones y al poco tiempo entró el hombre más malo del mundo era el famosísimo ladrón V que venía a robar el tesoro del reino y el secreto de la felicidad.

REINA. - ¿Quién eres?

LADRÓN V. – Soy el ladrón V, el ladrón más malo del mundo mundial. Además soy el enviado por los ejércitos del mal para robar el tesoro del País de las Maravillas.

REINA. – Pero si no tenemos ningún tesoro, todo el dinero y las joyas que teníamos se lo dimos hace un momento a unos ladrones que vinieron a robarnos.

LADRÓN V. – A esos ladrones de pacotilla le disteis la calderilla yo he venido a robar el auténtico tesoro.

REINA. – ¿Qué queréis?

LADRÓN V. – No os hagáis la tonta reina. Sabéis lo que he venido a buscar, quiero el tesoro más grande de todos los tiempos y quiero el secreto de la felicidad.

REINA. – Eso no os lo puedo dar. Si os doy ese tesoro mi país dejará de ser el País de las Maravillas y la gente ya no será feliz.

LADRÓN V. – A mí me da lo mismo yo quiero el tesoro y el secreto de la felicidad.

REINA. – No os lo daré.

LADRÓN V. – Entonces destruiré todo el país con mi arma super atómica y morirán todos los seres vivos.

REINA. – No hagáis eso por favor.

LADRÓN V. – Pues entregadme el tesoro y el secreto de la felicidad.

REINA. – De acuerdo os lo daré.

NARRADOR I. – La reina no tuvo más remedio que entregar al ladrón V el tesoro junto con el secreto de la felicidad del País de las Maravillas.

REINA. – Ardilla trae el cofre del tesoro.

ARDILLA. – Tomad el cofre majestad.

LADRÓN V. – Vamos, dadme el cofre. Soy rico, soy riquísimo estoy podrido de dinero y además poseo el secreto de la felicidad.

NARRADOR II. – Cuando se fue el ladrón V todos los habitantes del País de las Maravillas se quedaron muy tristes hasta que al día siguiente pasó por allí otra vez el viejo sabio.

VIEJO SABIO. - ¿Pero qué ha pasado aquí? Este país ya no es lo que era. ¿Por qué estáis tristes?

REINA. – Ha venido el ladrón V y nos ha robado el tesoro y el secreto de la felicidad, por eso estamos tristes porque nuestro país ya no volverá a ser fantástico y maravilloso.

VIEJO SABIO. – Reina, perdonad que os diga que estáis equivocada. Yo creo que el ladrón V no os robó nada el cofre que le disteis estaba vacío.

REINA. - ¿Es verdad eso?

VIEJO SABIO. – Si porque fui yo con vuestro padre el que guardó ese cofre. Además el secreto de la felicidad no os lo puede robar nadie porque lo lleváis cada uno de vosotros en vuestro corazón. El único secreto de la felicidad es el amor y la alegría que os dais los unos a los otros.

REINA. - ¿Y cómo recuperaremos la alegría?

VIEJO SABIO. – Tengo una idea. Decid a todos que se deseen ¡Feliz Navidad!

REINA. – ¿Deseándonos Feliz Navidad?

VIEJO SABIO. – Si pero hay que decirlo con alegría así reina ¡Feliz Navidad! ¡Que lo haga todo el mundo!

NARRADOR I. – Y así todo el mundo se fue deseando feliz navidad y se trasmitieron alegría y amor unos a otros.

REINA. – Creo que deberíamos llamar al ladrón V para desearle a él feliz navidad.

TODOS. – Ladrón V ven por favor.

LADRÓN V. - ¿Qué queréis? Estoy muy enfadado porque en el cofre no había ningún tesoro.

TODOS. – Queremos desearte ¡Feliz Navidad!

LADRÓN V. - ¿Qué decís? ¿Qué decís?

TODOS. – Que te queremos y ¡Feliz Navidad!

LADRÓN V. - ¿Qué me está pasando? Me estoy volviendo bueno.

TODOS. – Feliz Navidad.

LADRÓN V. – Ya soy bueno, ya no soy ladrón, lo he decidido y yo también os deseo a todos ¡Feliz Navidad!

FIN