JUNTOS HACEMOS LA PAZ




Como se ve en el dibujo que incorporo, a la hora de decorar el escenario no me lo compliqué demasiado. Lo que se ve en el dibujo es como lo hice . Fotocopié seis palomitas en diferentes posturas en vuelo, tamaño folio, las colorearon los niños. Le pusimos a cada una de ellas un letrerito con palabras que reflejan valores, que aquí no se ven pero que eran: solidaridad, amor, amistad, perdón, diálogo y alegría . El letrero de Paz no lo traen las palomas sino que aparece en el centro simbolizando que la paz surge como consecuencia de practicar las otra virtudes.

Puse arriba un cartel mayor informando de lo que celebrábamos el 30 de enero. "Día de la paz y no violencia" y otro letrero abajo con el título de la obra. Es todo. Seguro que vosotros lo mejoráis.


(30 de enero Día Internacional de la Paz y la No Violencia)

“La cultura de paz la forman todos los valores, comportamientos, actitudes, prácticas, sentimientos, creencias, que acaban conformando la paz.
Esta cultura de paz se tiene que implantar a través de potenciar la educación para la paz, la no violencia y los derechos humanos, a través de la promoción de la investigación para la paz, a través de la eliminación de la intolerancia, a través de la promoción del diálogo y de la no violencia como práctica a generalizar en la gestión y trasformación de los conflictos”. B.O.E. nº 287

Imaginé esta escenografía en las vacaciones de Navidad del año 2.005 y al igual que otras fueron destinadas a celebrar el día de la paz en el colegio "Los Pinares" de Peñuelas, a finales de enero del 2.006.
Se compone de dos partes. En la primera definimos la paz y se titula “¿QUÉ ES LA PAZ? ¿QUÉ ES LA GUERRA?
Para realizar esta primera escenografía es preciso que previamente los maestros-as de Infantil hablen de la paz y de la guerra a sus alumnos; al día siguiente les preguntan qué entienden ellos por la paz y la guerra, seleccionan las respuestas más curiosas o relevantes y estas respuestas se incorporan al teatro según el guión. Esto mismo lo podéis hacer en vuestros colegios aunque luego no llevéis a cabo ninguna puesta en escena, creo que es pedagógico y educativo.

COMPETENCIA. SOCIAL Y CIUDADANA
Que los niños comprendan el concepto Paz y aprendan a valorarla. Educarles en actitudes y comportamientos no violentos. Enseñarles a solucionar conflictos mediante el diálogo. Enseñarles a mantener posturas asertivas sin caer en la agresividad y la frustración. Enseñarles a pedir las cosas por favor.

DIDÁCTICA UTILIZADA.
Para conseguir las competencias anteriormente citadas se siguió una didáctica de enseñanza con métodos de Inteligencia Emocional basados en el descubrimiento de las propias emociones. Las maestras de Infantil le hablaron de lo que sentimos; cuando estamos enfadados, cuando nos peleamos, cuando nos insultamos, la tristeza que notamos cuando nos insultan o nos maltratan. Al mismo tiempo le hicieron meditar sobre las emociones que sentimos todos cuando; estamos contentos unos con otros, cuando nos queremos, cuando jugamos juntos, cuando nos decimos cosas agradables, la alegría que experimentamos ante un regalo de otro etc.

VOCABULARIO: Acción, actores, amabilidad, ejemplo, fatal, frustrarse, grabando, guerra increíble, juez, paz, violencia.

DIFICULTAD:Ninguna. Escrita para niños de tres, cuatro y cinco años.

DURACIÓN: Quince minutos.

PREPARACIÓN DEL ESCENARIO:Como dije anteriormente esta obra la representamos en el colegio de Peñuelas junto con otras cinco más para celebrar el día de la paz del año 2.006. El escenario lo ambientamos como aparece en el dibujo anterior, os la sugiero por si os interesa. Es una forma de decoración como cualquier otra y que vosotros, estoy seguro, podéis hacerla mejor.



PERSONAJES.

-PRIMERA PARTE.

Maestra de Infantil.
Niños y niñas de Infantil, tres, cuatro y cinco años.

-SEGUNDA PARTE.

NARRADOR. Niño que se exprese con claridad, vestido normalmente.
DIRECTOR. Niño que sea graciosillo, vestido de director de cine, que ni yo mismo sé cómo es. Le podemos poner una camisa amplia, pantalones largos y una gorra.
ACTOR I. Niño vestido normal, es decir como quiera su mamá.
ACTOR II. Niño vestido igual que el anterior, libremente.
PERIODISTA. Niño vestido de periodista. De persona mayor. Con un micrófono de juguete en la mano.
JUEZ CRÍTICO. Niño con aspecto serio. Se le puede poner una túnica oscura y hacerle un gorro de juez con cartulina negra. Milagros, la maestra de Infantil de Peñuelas lo disfrazó de esa forma y resultó bien.
CÁMARA. Niño con su cámara para grabar. El niño puede ir con vaqueros y camisa. Es importante hacer, con cajas de cartón, una especie de cámara de cine que se colocará en el escenario sobre un trípode.
ANUNCIADOR DE TOMAS. Niño vestido normalmente y que sale con una cartulina colocada sobre una tabla.



"JUNTOS HACEMOS LA PAZ"


PRIMERA PARTE

(Naturalmente los nombres de los niños que actúan son supuestos. Vosotros pondréis los nombres reales de vuestros alumnos)

MAESTRA.- ¡Buenos días a todos! Voy a presentaros la escenificación titulada: "Juntos hacemos la paz". Libremente los niños y niñas de infantil han reflexionado sobre el significado de las palabras paz y guerra. Antes las maestras les habíamos hablado de las consecuencias de una y otra cosa. Hemos abierto un debate posterior sobre estos dos conceptos. Realizamos una selección de las ideas más interesantes. Rotulamos y coloreamos carteles con la palabra paz y sacamos una conclusión. Creemos que la paz no solo hay que valorarla o desearla. Que tenemos que hacer todo lo posible para que se produzca, todos somos responsables. Juntos hacemos la paz.
En primer lugar os van a decir lo que entienden por guerra y paz y lo importante que es en el mundo. Hemos seleccionado las diez mejores definiciones de paz y de guerra. Son estas.

DEFINIMOS LA GUERRA Y LA PAZ
NARRADOR.- Niñas y niños de este colegio, prestad mucha atención, esto es muy serio, os vamos a explicar lo que es la guerra y la paz. En primer lugar Luis nos dice que es la guerra y la paz.
LUIS.- “La guerra es que hay hombres malos y dan miedo”. “La paz es cuando no pasa nada”
NARRADOR.- A continuación Margarita nos cuenta qué es para ella la guerra y la paz.
MARGARITA.- “La guerra es cuando yo me peleo con mi hermano Manolo y mi mamá dice ¡ya empezó la guerra, ya empezó la guerra!” “La paz es cuando me quiero dormir y mi mamá me coge y me da besos y ya me duermo”
NARRADOR.- En tercer lugar Quique nos da su opinión sobre la guerra y la paz.
QUIQUE.- “La guerra es una bomba muy grande que hace “boom” y se muere la gente. Eso” (Todo esto acompañado de muchos gestos) “La paz es cuando ya se acaba"
NARRADOR.- En cuarto lugar Álvaro nos habla de la guerra y la paz.
ÁLVARO.- “La guerra es que tiran con las escopetas pum, pum, pum y se muere la gente” (Se tira al suelo y se hace el muerto)
NARRADOR.- Álvaro, levántate y di que es la paz.
ÁLVARO.- “La paz, no sé”.
NARRADOR.- A continuación María dice qué es la guerra y la paz.
MARÍA.- “La guerra es cuando nos peleamos y nos quitamos los juguetes”. “La paz es cuando nos queremos mucho”
NARRADOR.- A continuación Andrea nos dice lo que ella cree que es la guerra y la paz.
ANDREA.- “La guerra dice la seño que es muy mala”. “La paz es una paloma blanca que lleva una ramita en el pico”.
NARRADOR.- A continuación María José nos dice lo que ella piensa de la guerra y de la paz.
MARÍA JOSÉ.- “La guerra es cuando se pelean los hombres y se matan y también matan a los niños. La paz es cuando ya no hay guerra y se vive tranquilo”
NARRADOR.- Muy bien María José. Ahora Laura nos quiere explicar lo que es la guerra y la paz.
LAURA.- “La guerra es malísima y además mata a la gente. La paz es muy buena y se vive muy bien”
NARRADOR.- A continuación Sergio nos cuenta lo que él cree que es la guerra y la paz.
SERGIO.- “La guerra es matar y la paz es estar bien”
NARRADOR.- Y por último Antonio nos da su opinión sobre la guerra y la paz.
ANTONIO.- “La guerra es cuando los hombres se pelean y se matan. La paz es cuando no hay guerra”.
NARRADOR.- Muy bien Antonio. Ahora nos cogemos todos de las manos y decimos muy fuerte.
(Se cogen todos los niños que han participado de las manos formando un círculo y dicen)
TODOS. - ¡No a la guerra! ¡Si a la paz! ¡No a la guerra! ¡Si a la paz!

(Esta forma de terminar la primera parte es una forma cualquiera de entre tantas formas que vosotras, maestras de Infantil, os podáis imaginar.)







SEGUNDA PARTE


MAESTRA.- Todo esto es muy bonito y está muy bien saber lo que significa la palabra paz, pero si queremos vivir en paz lo que tenemos que hacer, además de conocerla y valorarla, es aprender a resolver los conflictos que surjan en la escuela sin recurrir a la violencia y aprender a vivir pacíficamente. Para eso los maestros hemos hecho un estudio de las causas que provocan las peleas que se producen diariamente, y vamos a escenificar una de ellas.



“TODAS LAS COSAS SE PIDEN POR FAVOR”


NARRADOR.- La primera causa de conflictos en la escuela y en el patio es “que cogemos las cosas de nuestros compañeros sin pedírselas, y, claro, el otro niño se enfada y nos peleamos”

DIRECTOR.- Vamos a realizar una escena que consiste en que un niño está jugando tranquilamente y llega otro niño y quiere jugar con el juguete que tiene él. Que vengan los actores.
(Aparecen en el escenario los dos niños actores, uno de ellos trae un juguete)
DIRECTOR. - ¿Sois vosotros los actores?
ACTORES.- Sí.
DIRECTOR.- ¿Sabéis lo que tenéis que hacer?
ACTORES.- Sí.
DIRECTOR.- Pues entonces; acción. (Salen los dos niños del escenario).
(Ahora aparece en el escenario un niño que presenta la escena).
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma primera.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como debéis comportaros cuando queráis algún juguete que tenga otro niño. No debéis quitárselo, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Vamos a mostraros un ejemplo.
(Aparece en el escenario un niño con un juguete. Se sienta en el centro y comienza a jugar con él. A continuación llega otro niño y sin decirle nada le quita el juguete).
NIÑO A.- Es mío.
NIÑO B.- No es mío.
(El niño A se siente ofendido y reacciona violentamente pegándole al otro y recuperando su juguete a la fuerza)
DIRECTOR.- Corten, corten.
JUEZ.- Fatal, lo habéis hecho los dos muy mal. Así no arregláis nada. El primero no puede quitarle nada al otro por la fuerza, tiene que pedírselo y el segundo no debe responder con la violencia. ¿Lo habéis entendido?
NIÑOS.- Sí.
DIRECTOR.- Muy bien. Ahora vamos a repetir otra vez lo mismo para ver si os sale mejor. (Se salen del escenario los dos niños) Repetimos. Acción.
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma segunda.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete que tenga otro niño. No debéis quitárselo. Debéis pedírselo. Las cosas se piden por favor. Vamos a mostraros un ejemplo.
(Se repite la escena I. Aparece el primer niño con un juguete, se sienta en el centro del escenario, viene el segundo niño, hace como que piensa lo que le va a decir, “Me, me…”, no dice nada más y le arrebata el juguete, pero ahora el niño B agredido reacciona llorando y pataleando aparatosamente.)
DIRECTOR.- Corten, corten. Esto es increíble. (Dirigiéndose a los actores) ¿Pero no sabíais lo que teníais que hacer?
ACTORES.- Si.
JUEZ.- ¡Mal, muy mal! Los dos lo habéis hecho mal. El primero no puede quitarle nada al otro y el segundo no debe frustrarse porque otro le quite algo, debe aprender a defender sus derechos. Debéis repetir la escena hasta que os salga bien.
DIRECTOR.- Vamos a repetir la escena. Colocaros en posición.
(Los actores salen del escenario y aparece el presentador)
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma tercera.
DIRECTOR.- Acción.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Se repite la escena I pero ahora el niño A se acerca al niño B y le pide el juguete con relativa corrección).
NIÑO A.- ¿Me dejas el balón? (Se lo dice con tono enfadado)
NIÑO B.- (Lo mira, pone cara de enfado y contesta) No.
NIÑO A.- Tienes que decir que si.
NIÑO B.- Pues no.
NIÑO A.- Eres un tonto.
NIÑO B.- Y tú más. (Hacen como si se pelearan)
DIRECTOR.- Alto, corten, corten. Así no se puede trabajar. Yo voy a dimitir. (Tira los papeles por lo alto)
JUEZ.- Tiene razón el señor director. Fulanito, lo has hecho muy mal, cuando pidas una cosa lo tienes que pedir con amabilidad, porque sino el otro se enfada y no te lo da. ¿Te has enterado?
NIÑO A.- Si.
DIRECTOR.- Pues venga, a vuestros puestos que vamos a repetirlo otra vez.
(Salen del escenario los actores, entra el presentador)
INICIADOR.- (Con coraje y fuerte) ¿Cómo se pide un juguete? Toma cuarta.
DIRECTOR.- Acción.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño, no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Vuelve a salir el primer niño con su juguete, se sienta en el centro, sale el segundo niño, se acerca, se lo piensa y dice)
NIÑO A.- ¿Me dejas tu juguete? (Ahora se lo dice correctamente).
(El juez desde su sitio le hace señas de que diga que si, el niño B mira al juez, pone cara de enfado y contesta)
NIÑO B.- ¿Y tú qué me dejas a mí?
NIÑO A.- Nada, yo no tengo juguetes.
NIÑO B.- Pues entonces no te lo dejo.
NIÑO A.- Pues me lo tienes que dejar.
NIÑO B.- Pues no quiero. (Comienzan a pelearse)
DIRECTOR.- Corten, corten, ¡ah, ah, ah! ¡Me voy a volver loco¡ (Se come los papeles) ¡Ah, ah, ah!

JUEZ.-
Muy mal, muy mal. Si te lo ha pedido con amabilidad. ¿Por qué no se lo dejas?
NIÑO B.- Porque luego ya no puedo jugar yo.
DIRECTOR.- Traed un juguete para que se lo pueda cambiar por el otro. Venga volvemos a grabar. Todo el mundo a sus puestos. Acción.
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma quinta.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Vuelve a salir el primer niño con su juguete, se sienta en el centro, se dispone a jugar. Llega el segundo niño, se coloca a su lado y le dice)
NIÑO A.- ¿Me dejas tu juguete, por favor?
NIÑO B.- Sí. ¿Quieres que juguemos los dos?
(Se dan un abrazo los dos niños y termina la escena)


(Para terminar, se cogen todos los niños de la mano formando un semicírculo abierto hacia el público, la maestra se coloca en el centro y cantan todos)




CANCIÓN

MAESTRA.- Veo, veo
TODOS.- ¿Qué ves?
MAESTRA.- Un juguete
TODOS.- ¡Qué bonito es!
MAESTRA.- Ahora, lo tengo yo.
TODOS.- ¡Míralo, míralo, míralo!
MAESTRA.- Yo pregunto.
TODOS.- ¿Qué pregunta es?
MAESTRA.- ¿Este juguete de quién es?
TODOS.- ¿De quién es, de quién es, de quién es?
MAESTRA.- ¿Es mío?
TODOS.- No señor.
MAESTRA.- ¿Es tuyo?
TODOS.- Tampoco
MAESTRA.- Entonces, ¿de quién es?
TODOS.- ¿De quién es, de quien es, de quién es?
MAESTRA.- Es de todos.
TODOS.- Sí señor.
MAESTRA.- Es de todos.
TODOS.- Sí señor, sí señor, sí señor.
MAESTRA. - ¿Y el cariño, y el amor? ¿Quién lo tiene? ¿Quién lo quiere? ¿De quién es el cariño y el amor?
TODOS. – Es de todos, todos lo queremos y también todos lo damos.
(Se abrazan todos y abrazan a la maestra que es rodeada por todos los niños)




FIN

UNA RATITA MUY PRESUMIDA

Este dibujo representa el que en su día hice para ambientar el escenario en esta obra. Un gran mural con una bonita casa cueva, que yo esbocé y los niños colorearon. un par de macetas, estas de verdad, colocadas a ambos lados y una silla para que se siente la ratita. Ah, y otra para el narrador, para que no se canse de estar de pie.

Mis alumnos del primer ciclo, en el colegio de Peñuelas, representaron esta obrita en noviembre del 2.005. Resultó bastante bien con la pega de siempre, falló el sonido.

COMPETENCIA. AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL.
A lo largo de toda la obra se intenta educar en la limpieza, el aseo y la higiene personal. Se valora la pulcritud de la ratita y se rechaza la suciedad de algunos de sus pretendientes. También se alude a una correcta alimentación intentando educar en buenos hábitos alimenticios;

EDUCACIÓN EMOCIONAL Según Paul Ekman todos los seres humanos, independientemente de la sociedad y cultura en la que vivan sentimos las mismas emociones básicas: ira, miedo, sorpresa, alegría, tristeza y asco. Podemos, durante los ensayos, educar en emociones comenzando por reconocer las seis emociones primarias.
Sorpresa y alegría cuando la ratita encuentra la moneda. Tristeza del burrito, cuando se va rechazado por la ratita. Asco, ira y enfado de la ratita con el cerdito que es tan sucio... Miedo de la ratita ante el gato que se la quiere comer. Educamos en valores. Ensayando y trabajando con esta obra trasmitimos los valores de; Diligencia y amistad. Se rechazan los vicios de dejadez, abandono.

VOCABULARIO: Apenado, juiciosa, limpia, ordenada, primorosa, prudente, susto, triste.

DURACIÓN APROXIMADA. 15 minutos.

DIFICULTAD:Ninguna. Puede ser representada por niños de cuatro a siete años.

PREPARACIÓN DEL ESCENARIO: Muy sencillo. La escena transcurre delante de la puerta de la ratita, por lo tanto se puede pintar un gran mural en el que aparezca la fachada de una casa. Se puede hacer a estilo de casa cueva de Granada.
En el mismo mural podemos dibujar otras casas diferentes de los distintos personajes, que, como son animales, pues eso, aprovechamos para que aparezcan en el mural muchas “casas” de animales y así desarrollamos la unidad didáctica “Dónde viven algunos animales” y “La voz de los animales”.

PERSONAJES:

PRESENTADOR.- Maestro o niño mayor que presenta la obra y explica las intenciones y los objetivos educativos que se quieren conseguir con esta obra.
NARRADORA.- Niña desenvuelta en la expresión.
RATITA.- Niña disfrazada de ratita y vestida muy coqueta. Con un lacito para el pelo y otras sutilezas que su maestra o su madre quiera ponerle.
SOL. - Niño o niña disfrazados de sol, que tampoco es tan difícil.
ÁRBOL. - Niño o niña disfrazados de árbol, a ser posible y buscando que sea más pedagógico, elegimos un árbol concreto, por ejemplo un álamo, un pino, una encina, un alcornoque o una higuera.
PATITO.- Niño disfrazado de pato. Lo mejor posible, ¿Qué queréis que os diga?
VECINA.- Niña también disfrazada de ratita. Ésta un poquito menos coquetona que la ratita primorosa.
PERRITO.- Niño disfrazado de perrito. Os dejo que desarrolléis la imaginación.
BURRITO.- Niño disfrazado de burrito. Una careta de cartulina con grandes orejas para la cabeza y unos dientes enormes amarillos y sucios que destaquen en la boca, una manta por encima del cuerpo y está listo el burro. Si lo hacen dos niños queda mejor.
GALLO.- Niño disfrazado de gallo. Eso es. Os confieso una cosa, este disfraz se lo dejé a mis compañeras de infantil, y muy bien.
GATO.- Niño disfrazado de gato. Le hicimos una careta en la que se destacaban unos largos bigotes. Le pusimos al niño un mono, una cola larga y a volar, perdón “a maullar”.
RATONCITO.- Niño disfrazado de ratoncito. Este disfraz ha de ser parecido al de la ratita.
(Se pueden incorporar cuantos personajes se deseen al igual que suprimir los que no se vean oportunos)

MÉTODO: Lo dicho, para estos niños de infantil. Se les va leyendo el guión y se les dice que lo repitan. Así una y otra vez hasta que... Al final se lo aprenden todos; las madres, los hermanos mayores y hasta los abuelos, pero... ¡y lo bien que se lo pasan!





"UNA RATITA MUY PRESUMIDA"


Se levanta el telón

PRESENTADOR.- (Leyendo) Los niños y niñas de Infantil (o del curso que sea) hemos preparado la obra de teatro titulada “Una ratita muy presumida”. Queremos que con esta representación aprendáis dos cosas: la primera que no es bueno comer golosinas porque se pican los dientes; la segunda que debemos ser muy limpios y lavarnos todos los días. Esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

(Se inicia la representación con le o la narrador-a colocado en un extremo del escenario, subido sobre una silla, queda como más relevante, y la ratita se coloca en el centro barriendo el suelo.)


NARRADOR.- En una casita de campo, al lado de unas rocas, vivía una ratita primorosa.
RATITA.- Yo soy una ratita, me llaman la Ratita Presumida, pero creo que es mentira, (Hace gestos de presumida) yo si presumo de algo es de ser muy limpia y “relimpia”.
NARRADOR.- Jugando o trabajando era de verdad tan limpia y ordenada que después de ducharse todas las mañanas, quitaba el polvo, fregaba su casa y al final a la puerta salía y con una escoba la barría.
RATITA. - ¡Buenos días sol! ¡Árbol, buenos días!
SOL. - ¡Buenos días ratita! ¿Qué tal has dormido?
RATITA. - No muy bien porque me ha molestado una lenteja que tenía en el colchón, pero no importa, estoy dispuesta a olvidarme de la lenteja y barrer la puerta.
ÁLAMO. - Pues barre bien y no tengas tristeza, porque hoy te vas a llevar una grata sorpresa.
SOL. - ¿Qué sorpresa dices que se va a llevar la ratita?
ÁLAMO. - Pues que al lado de aquella piedra veo brillar una moneda, si la ratita barre por allí la encontrará y se pondrá feliz.
RATITA.- Lisa y llanamente yo le digo a la gente que la limpieza debe ser permanente. Voy a barrer la puerta de mi casa porque se llena de pajas. (Se pone a barrer)
ÁLAMO. - Ratita barre por este lado
NARRADOR.- Andando y cantando, barriendo y limpiando la ratita no se dio cuenta de barrer donde le decía el árbol, terminó y se fue a otro lado.
ÁLAMO. - ¡Ratita, ratita!
RATITA. - ¿Qué quieres alamito?
ÁLAMO. - Que barras por este lado.
RATITA. - Pero si no está sucio ya he terminado.
ÁLAMO. - Tiene mucho polvo y cuando viene el viento se me mete en los ojos, quiero decir en las hojas.
(La ratita se dispone a barrer otra vez de mala gana)
RATITA. - Bueno arbolito, voy a barrer otro poquito. ¿Barro aquí?
ÁLAMO. - Más a la derecha. (La ratita barre por otro lado) No a tu izquierda. (La ratita hace como que no ve la moneda)
RATITA. - Por aquí, ¿barro por aquí?
(Al final el álamo se harta y se dirige a donde está la moneda)
ÁLAMO. - Barre aquí ratita, barre aquí, que no te enteras.
NARRADOR. - Al poco rato, barriendo y cantando, la ratita se encontró en el suelo algo que estaba brillando.
RATITA.- ¿He visto algo? (Mira al suelo) ¿Qué es eso que veo? (Lo coge y pone cara de sorpresa) Si no lo veo, no lo creo. ¡Es una moneda de oro! ¡Es todo un tesoro!
ÁLMO. - Por fin, menos mal.
NARRADOR.- Recogió la moneda y se llenó de alegría pero como era muy juiciosa no fue corriendo a comprarse chucherías o cualquier otra cosa. Lo que hizo fue llamar a su vecina Rosa.
RATITA.- ¡Rosita, Rosita! ¡Corre, ven, deprisa!
(Entra en el escenario Rosita, otra ratita)
ROSITA. - ¿Qué pasa vecinita por qué das esas voces?
RATITA. - Encontré una monedita perdida y quiero compartir contigo mi alegría.
ROSITA. - Gracias. ¡Qué alegría! ¿Me vas a invitar a chucherías?
RATITA. - No Rosita, comer chucherías no es prudente porque se nos picarían los dientes. Nos compraremos otra cosa no me seas golosa.
ROSITA. - Bueno, tienes razón. ¿Quieres regalarme un camisón?
NARRADOR.- Y como la ratita no era golosa y sí muy prudente, se decidió por un camisón para Rosita y para ella un lacito rosa.
RATITA.- Ya sé, te compraré el camisón y a mí me compraré un lacito y me lo pondré en el pelito.
NARRADOR.- Y así lo hizo, fue a la tienda, se compró un lacito rosa y se quedó preciosa.
(Mientras tanto la ratita ha salido del escenario y vuelve con el lazo puesto).
RATITA.- Con el dinero que encontré, este lazo rosa me compré, y ahora me sentaré a la puerta de mi casa para ver a la gente que pasa. (Se sienta)
NARRADOR.- Y así lo hizo, en una sillita se sentó y a que la gente pasara esperó. El primero que vino fue un burro muy burro que tenía cara de burro.
(Aparece en el escenario el burro, que se da una vuelta y luego se coloca al lado de la ratita y la mira insistentemente)
BURRO.- Ia. Ia. Aa.
RATITA. - ¿Quién es el autor... (Se queda unos segundos callada) de estos rebuznos?
ÁLAMO. - Es él, es él. (Señalando al burro)
SOL. - Juguemos al parchís que estamos aburridos.
BURRO. - Líbreme Dios de jugar, que tengo que ir a trabajar.
RATITA.- ¡Anda burrito, espera un poquito! ¿A dónde vas?
BURRO.- Ia. Ia. Aa. Trabajar, trabajar.
RATITA.- ¿Vas al campo a trabajar?
BURRO.- (Hace gestos afirmativos con la cabeza) Ia. Ia. Aa.
NARRADOR.- El burrito le dijo que estaba muy bella y que quería casarse con ella.
BURRO.- (Se arrodilla y le hace gestos de que se quiere casar con ella). Ia. Ia. Aa. Estás tan bella que pareces una estrella. ¿Conmigo te quieres casar?
RATITA.- ¿Qué dices de casar? Antes respóndeme ¿Te lavas los dientes alguna vez?
BURRO.- Pues no. ¿Para qué?
RATITA.- Para que no te duelan, no se te piquen, ni se te pongan amarillos. Vamos a ver ¿Utilizas mucho el cepillo?
BURRO.- (Dice con la cabeza que no y repite los gestos de que está enamorado de ella) No pero yo te quiero mucho como la trucha al trucho.
RATITA.- Pues sintiéndolo mucho yo te digo que si no te lavas los dientes no me caso contigo.
BURRO.- Ia. Ia. Iaaaaa. (Hace un gesto de resignación) Cásate conmigo, por favor.
RATITA.- Bueno burrito, ya te he dicho que no así es que lo mejor es que te vayas con Dios y me dejes tomar el sol.
NARRADOR.- Y el burrito se sintió triste y apenado y se fue de su lado.
BURRO.- (Se va el burro meneando la cabeza y diciendo) Ia. Ia. Aa.
RATITA. - (Dirigiéndose al público) El burro no era un mal pretendiente pero ¿Qué voy a hacer yo con un burro cabezón que no se lava los dientes?
NARRADOR.- Al poco rato pasó por allí el señor pato que traía los pies llenos de barro.
(Aparece en el escenario el pato, que se da una vuelta se fija en la ratita y se queda mirándola)
PATO.- ¡Cua, cua, cua!. ¡Hola catita, (ratita) que cuapa (guapa) estás!
RATITA.- ¡Hola patito! ¿A dónde vas?
PATO.- Coy cor queste caquino que queva casta el quío. (Voy por este camino que lleva hasta el río)
RATITA.- Pues yo aquí de oírte me río.
PATO.- ¿Quieres cacarte (casarte) conmigo y venirte al quío (río)?
RATITA.- Antes de decirte que sí una cosa me tienes que decir.
PATO. - Dime, dime.
RATITA. - Con sinceridad, respóndeme. ¡Alguna vez te lavas los pies? (Señalando sus pies sucios)
PATO. - Lavarme los pies. ¿Para qué?
RATITA. - Pues para estar limpio y aseado.
PATO. - Pues vaya rollo, no me lavo porque es un embrollo.
RATITA. - Pues entonces te digo que no me caso contigo.
PATO. - (Mirando al público) Otra que me dijo que no, me lo tomaré con resignación. (Sale del escenario el pato)
NARRADOR.- La ratita le dijo que no y el pato que era patoso fue al río y se metió en remojo. Al poco rato y con mucho sueño llegó el señor cerdo.
(Aparece en el escenario el cerdo)
CERDO.- ¡Hola ratita, qué guapa eres!
RATITA.- ¡Gracias cerdito! (Lo huele) ¡Qué mal hueles! (Pone cara de asco y repugnancia)
CERDO.- Es que me pongo colonia de corral.
RATITA.- Pues cambia de marca que esa huele fatal.
CERDO.- Como yo estoy soltero. ¿Quieres que nos casemos?
NARRADOR.- Como el cerdito olía tan mal, a la limpia ratita la idea de casarse le sentó fatal.
RATITA.- (Con gesto displicente) Mira. Primero te lavas, te duchas y te perfumas entero y luego hablaremos.
CERDO.- Lavarme, no quiero porque si me lavo dejo de ser cerdo.
RATITA.- (Habla muy enfadada con las manos en las caderas) Pues si no te quieres lavar yo tampoco me quiero casar. (Pone cara de enfado)
NARRADOR.- Y como la ratita le dijo que no, el cerdito se marchó en el acto y se metió en un charco. Al poco rato llegó el señor gallo armando escándalo.
(Sale el cerdito y aparece el gallo dando saltos, cantando a la vez)
GALLO.- ¡Quiquiriquí, ya estoy aquí! ¡Quiquiriquí! ¡Ya estoy aquí!
RATITA.- (Se tapa los oídos). ¡Oh, no!. Siempre el mismo sermón.
GALLO.- ¿Es que no te gusta mi canción? (Pone cara de sorpresa)
RATITA.. Pues claro que no. Eres un escandaloso y yo necesito reposo. Me voy a la cama. (Se levanta de la silla y hace como que se va).
GALLO.- Espera ratita, ten calma. Si te casas conmigo esta semana, yo te canto esta canción todas las mañanas.
RATITA.- Pues lo voy a pensar y una cosa yo te quiero preguntar. (Se pone pensativa)
GALLO.- ¿Qué?
RATITA. - ¿Gallito sabes quién ha escrito este teatrito?
GALLO. - Si lo se, lo tengo en la punta de la lengua,...ha sido.
RATITA. - ¿Quién?
GALLO. - Juraría que lo escribió Lope de Vega.
RATITA. - No, has perdido.
GALLO. - Líbrame el cielo y me vas a castigar.
RATITA. - Te doy otra oportunidad.
GALLO. - Antes quise decir Cervantes.
RATITA.- ¿Sabes qué te digo?
GALLO. - Me dirás que si claro.
RATITA. - Que no me caso contigo.
NARRADOR.- Ante esta respuesta el señor gallo se dio cuenta de que había cometido un fallo.
GALLO. - ¡Cómo, qué no! ¿A mí me dices que no?
RATITA. - Si, a ti te digo que no.
GALLO. - ¡Que a mí me dices que no?
RATITA. - A ti te digo que no. (Lo dice cantando y con ritintín)
GALLO.- ¡Esto tiene guasa! ¡Es la primera que me da calabazas!
(Sale del escenario el gallo).
NARRADOR.- Se fue de allí a paso ligero y se encerró en su gallinero. Al momento se acercó a la ratita su vecina de alojamiento.
RATITA VECINA.- ¡Hola vecina! ¿Cómo estás?
RATITA.- Muy bien. ¿A dónde vas?
RATITA VECINA.- Pues no sé si te gusta, pero venía a hacerte una pregunta.
RATITA.- ¿Qué pregunta?
RATITA VECINA.-La pregunta es; ¿Cómo es que de repente tienes tantos pretendientes?
RATITA.- Te diré que barriéndolo todo me encontré una moneda de oro y con ella me compré este lacito que me queda tan bonito.
RATITA VECINA.- Pues si es por ese detalle, yo me voy a barrer la calle.
RATITA.- Toma mi escoba y vete a ver si te da suerte.
(Sale del escenario la vecina de la ratita)
NARRADOR.- La vecina de la ratita se marchó a buen paso, al poco rato asomó sus bigotes el señor gato.
(Entra el gato en el escenario y hace como que olisquea, se dirige hacia la ratita)-
GATO.- Ya decía yo. (Dirigiéndose al público) Es una ratita muy linda y bonita. (Dirigiéndose a la ratita) Ratita, ratita, ¡Hum, qué bien hueles!
(La huele tan cerca que la ratita se asusta y se aparta de él).
RATITA.- (Con cara de miedo) ¡Qué miedo, qué miedo! (Hace ademán de irse)
GATO. - (Con voz melosa) No tengas miedo por favor que asustarte, no era mi intención. (Se le acerca y la toca)
RATITA. - (Reponiéndose del susto y haciéndose la valiente) ¡Alto ahí señor gato! ¡No des más de un paso!
GATO.- No te asustes, ya me aparto. (Se aparta y se dirige al público). Está tan guapa y tan bella que me entran ganas de comerla.
RATITA.- ¿Qué hablas a mis espaldas?
GATO.- Nada, nada. (Dirigiéndose al público otra vez) Con alguna idea tengo que dar para que me la pueda merendar.
(Pone el gesto de que está pensando y se pasea por el escenario)
RATITA.- ¿Qué haces? Hablas solo. Estás muy raro.
GATO.- Nada, nada, cosas mías. Mira ratita, desde aquí te lo digo. ¿Quieres casarte conmigo? (Se arrodilla con mucha ceremonia)
RATITA.- ¿Casarme contigo? Ni hablar.
GATO.- ¿Por qué?
RATITA.- Porque no me fío.
GATO. - ¿Y por qué no te fías?
RATITA. - Porque me da que iré a parar a tu barriga.
GATO. - ¿Qué dices? No tengo hambre y estoy a régimen de carne.
RATITA. - Es que me miras con unos ojos...
GATO.- Ya está, ya me harté. (Pone cara de enfado) Ahora mismo te voy a comer.
RATITA.- Eso será si me dejo, voy a llamar a mi perro.
GATO.- ¿Tú tienes perro? ¡Ja, ja! No lo creo.
RATITA.- (Llama al perro) Perro, perrito, ven que hay aquí un gatito.
NARRADOR.- Y la ratita a su perrito llamó, y el perro en un segundo se presentó.
(Entra el perro en el escenario)
PERRO.- ¡Guau, pero si tenemos aquí a un gato! ¡Mira por dónde me divertiré un rato!
GATO.- Un momento perro que ya me voy, yo estaba aquí de paso.
PERRO.- Pues yo te voy a dar un bocado que te comeré hasta el rabo.
GATO.- (Dirigiéndose al público y poniendo cara de susto y miedo) ¡Qué susto me he llevado! Buscaré un tejado y estaré salvado.
(El gato sale corriendo y el perro detrás)
PERRO.- ¡Alto ahí, gato traidor! ¡No corras que es peor!
(Salen los dos del escenario)
NARRADOR.- Y por último pasó el que conquistó su corazón. ¿Quién podía ser? Pues un ratón.
(Aparece en el escenario el ratón, se coloca al lado de la ratita y...)
RATONCITO.- ¡Hola ratita! ¡Qué guapa estás!
RATITA.- ¡Hola ratoncito! ¡Tú tampoco estás mal!
RATONCITO.- Yo tenía pensado quedarme soltero, pero al verte tan guapa ya no quiero. De verdad te lo digo ¿te quieres casar conmigo?
RATITA. - ¿Estás limpio y bien lavado?
RATONCITO. - Pues claro me he dado un baño y me he perfumado.
RATITA. - ¿Eres bueno y trabajador?
RATONCITO. - Soy honrado y un currante de lo mejor.
RATITA. - Como veo que estás limpio y pareces sincero te doy el "si quiero".
RATONCITO. - Pero ¿Es posible? (Pone cara de sorpresa) No me lo creo.
RATITA.- Sí, sí contigo me caso y si quieres de luna de miel nos vamos.
RATONCITO. - Ahora mismo, vamos a casarnos. ¡Qué ilusión!
NARRADOR.- Y los dos se casaron en un momento, se marcharon de viaje y aquí se acabó el cuento.
Sólo queda una cosa que os quiero decir y así me voy a despedir:
RATA Y RATONCITO. - ¿Qué nos quieres decir?
NARRADOR. - Junio se pasa feliz y, libres de obligaciones, antes de una semana, estamos de vacaciones.




FIN

LOS CERDITOS Y EL LOBITO



Aquí tampoco me lo compliqué mucho a la hora de preparar el escenario. Un gran mural, con dos tiras pegadas de papel continuo blanco, del que disponemos en todos los colegios. Y bueno pues, un bosque de bellotas, eso sí, con el camino por donde vinieron los cerditos.

Caso único. Es esta la única obra que aparece en este blog que todavía no he representado, por lo tanto no puedo aseguraros nada sobre su resultado. He pretendido, eso si, educar en el "amor al trabajo" y todo eso.
Me corrijo, ya si la he representado, ha sido en mi colegio actual, el C.I.P. VIRGEN DE LAS NIEVES de Granada. Fue el año pasado con los niños de segundo.
COMPETENCIA. AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL
Que los niños sepan que en la vida real hay un tiempo para el trabajo y otro para el descanso y que valoren el trabajo y el esfuerzo en su justa medida.
Respecto a la educación en valores; se fomentan el valor de la amistad y la colaboración.
Al igual que en el cuento se trata de poner de manifiesto que lo más cómodo no suele ser lo mejor. Debemos esforzarnos, en memorizar los diálogos, en representarlos bien...

VOCABULARIO:
Trabajador, bellotas, siesta, granja, encinas, paraguas, protegernos, cansados, aburridos, asustados.

DIFICULTAD; Escasa, pensada para niños del primer ciclo.

ESCENARIO
Podemos pintar con los niños un gran mural en papel continuo en el que aparezca un claro de bosque. Todo muy natural con muchas plantas y flores.

PERSONAJES;
NARRADORA.- Niña “colleja y dispuesta” que se exprese bien.
PRIMER CERDITO: "VAGUITO".- Niño cualquiera que no se corte.
SEGUNDO CERDITO: "TRANQUILÓN".- Niño gordito con aires de tranquilo.
TERCER CERDITO: “MANCHITAS”. Niño activo y espabilado.
CUARTO CERDITO. - "MIEDOSO". Niño o niña que aparente tener miedo.
GRANJERO. - Niño o niña con disfraz de granjero.
LOBO.- Niño alto que tenga la voz más ronca.
ÁRBOL. - Niño o niña, que todo puede ser.
ROCA. - Niño o niña, qué más da.
CHARCA. - Niño o niña con disfraz de charca.




"LOS CERDITOS Y EL LOBITO"

NARRADORA.- Érase una vez un grupo de siete cerditos que vivían en una granja en un lugar escondido,
GRANJERO. – Un momento ¿Has dicho siete cerditos?
NARRADORA. – Perdón he querido decir nueve cerditos.
GRANJERO. – No tampoco.
NARRADORA. – Tienes razón, ya se creo que eran seis los cerditos que…
GRANJERO. – Para mí que seis tampoco eran.
NARRADORA. – Estoy harta eran tres los cerditos pero para mí es lo mismo que si fueran ocho.
GRANJERO. – Pues será igual pero no es lo mismo, que se presenten los cerditos.
(Aparecen los cerditos)
PRIMER CERDITO.- Yo me llamo Vaguito, vivo en esta granja. Soy el mayor de los tres y el más gordito.
SEGUNDO CERDITO. – Yo me llamo Tranquilón soy amigo de Vaguito, me tomo las cosas con calma y soy bastante bonachón.
TERCER CERDITO.- Pues yo me llamo Manchitas porque aunque soy blanco tengo tres manchas negras en mi cabecita. Soy muy trabajador y me gusta hacer las cosas bien, soy perfeccionista.
CUARTO CERDITO. - A mi me llaman Miedoso y tengo miedo de que me vaya a comer un oso.
NARRADORA.- Aquel día se habían levantado un poco aburridos como de costumbre y pensaron jugar los tres a algo para estar entretenidos.
VAGUITO.- ¡Qué aburrimiento! ¿A qué jugamos hoy? Porque si no jugamos me quedo dormido en un momento.
TRANQUILÓN.- Eso, eso vamos a hacer una apuesta. Podemos jugar a ver quien es el que se duerme primero la siesta.
MIEDOSO. - Bueno yo acepto pero uno vigilará, abriendo bien los ojos, no vaya a venir el oso.
MANCHITAS.- Pues vaya juego más tonto. A mí no me gusta. Jugar a dormir, es de bobos. Además yo no tengo sueño, prefiero jugar a los bolos.
VAGUITO.- Pues yo digo que podíamos jugar a ver quien está más tiempo sentado y sin moverse.
MIEDOSO. - Sin moverse y sin cerrar los ojos hasta que venga el oso.
MANCHITAS.- Otro juego aburrido, ¿Es que no sabéis jugar a otra cosa más divertida? Solo de pensarlo me duele la barriga.
TRANQUILÓN.- Lo que pasa es que a ti nunca te gustan nuestros juegos. A ver ¿a qué te gustaría jugar a ti?
MANCHITAS.- Pues a mí me gustaría jugar a exploradores. Lo que pasa es que la granja ya la hemos explorado y todos los alrededores.
VAGUITO.- A mí también me gustaría jugar a exploradores, ¡Ah! Ya sé, podemos escaparnos de la granja y explorar el bosque.
MIEDOSO. - Vuestra idea no me gusta porque salir de la granja a mí me asusta.
TRANQUILÓN.- Has tenido una idea que me da risa, porqué no la dejamos para mañana, creo que no tenemos prisa.
MANCHITAS.- De eso nada. Nos vamos a explorar ahora mismo, no sea que mañana haya un cataclismo.
VAGUITO.- Bueno pues vámonos ahora mismo aprovechando que el granjero se ha dejado la llave de la puerta en el suelo.
NARRADORA.- Y tal como lo pensaron lo hicieron. Salieron de la granja despacito, sin hacer mucho ruido para no llamar la atención, y se dirigieron a explorar el bosque cercano con gran excitación.
(Los cerditos dan una vuelta por el escenario andando sigilosamente para no hacer ruido. Luego se quedan mirando el decorado del bosque)
TRANQUILÓN.- Por fin ya hemos salido de la granja. Creí que no lo íbamos a conseguir.
VAGUITO.- ¡Anda! Ya hemos llegado al bosque. ¡Cuantos árboles hay y qué altos son!
TRANQUILÓN.- Mira, aquí hay un río donde podemos bañarnos cuando tengamos calor.
RÍO. - De eso nada monada, que no quiero que me ensuciéis mis puras y cristalinas aguas.
VAGUITO. - Bueno pues nos bañamos en esta charquita que también está cerquita.
CHARCA. - ¡Alto ahí! ¿A dónde vais?

MANCHITAS.- Y allí hay una cueva ¿Queréis que entremos a ver lo que hay dentro?
VAGUITO.- No que a lo mejor es la casa de algún oso, o de los lobos. No me gustan las cuevas.
MANCHITAS.- Hemos tenido suerte. Mirad, estos árboles son encinas y las encinas dan bellotas, y como estamos en otoño nos vamos a poner las botas.
TRANQUILÓN.- Vamos a comer unas cuantas y después nos volvemos a la granja.
VAGUITO.- Pues yo digo que ya hemos andado bastante y que nos bañemos en ese estanque.
MANCHITAS.- ¡Qué dices! ¡Pero si acabamos de llegar! No hemos visto del bosque ni la mitad.
TRANQUILÓN.- Yo lo que voy a hacer es tumbarme debajo de un árbol y dormir la siesta.
VAGUITO.- Has tenido buena idea. Vamos a dormir la siesta todos y cuando nos despertemos nos vamos a la granja.
NARRADORA.- Y así lo hicieron. Se acostaron a la sombra del árbol y se durmieron.
(Los cerditos se acuestan y empiezan a roncar. Al poco rato se escucha el aullido de un lobo)
NARRADORA.- Los tres cerditos se quedaron dormidos mucho tiempo porque estaban muy cansados y cuando se despertaron ya era demasiado tarde para volver a la granja.
(Se despierta Manchitas)
MANCHITAS.- ¡Qué tarde es! Creo que hemos dormido demasiado. ¡Despertad, despertad!
(Se despierta Vaguito)
VAGUITO.- ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos?
MANCHITAS.- Pues pasa que nos hemos quedado dormidos mucho tiempo y ahora se nos ha hecho tarde para volver a casa.
VAGUITO.- Vamos a despertar a Tranquilón. ¡Tranquilón, Tranquilón! despierta que tenemos que volver a la granja, no te hagas el remolón!
TRANQUILÓN. Dejadme dormir otro poco que tengo mucho sueño y no me quiero levantar ahora que no me ve mi dueño.
(Se da media vuelta para el otro lado)
MANCHITAS. Te tienes que levantar, que se nos ha hecho tarde y ya no podemos regresar.
(Se despierta)
TRANQUILÓN.- Pues si no nos podemos ir nos quedamos aquí, que se está muy a gustito.
MANCHITAS.- Sí, pero en caso de que nos quedemos tenemos que construir una casa para meternos.
VAGUITO.- ¿Y por qué?
MANCHITAS.- Porque puede llover.
TRANQUILÓN.- ¿Cómo va a llover si no tenemos paraguas?
MANCHITAS. - Pues entonces debemos hacer una casa para protegernos del lobo.
VAGUITO. - ¿De qué lobo?
MANCHITAS. - Del lobo malo que nos quiere comer.
VAGUITO.- ¡Qué rollo. Yo no quiero trabajar! Yo he venido aquí de excursión no a construir casas.
MANCHITAS.- Bueno, pues tú no la hagas. Te vas a enterar cuando llegue la noche.
VAGUITO.- ¿Por qué?
MANCHITAS.- Pues porque de noche hace mucho frío. Y si te da frío no querrás meterte en el río.
TRANQUILÓN.- Eso es verdad. Yo ya tengo un poquito de frío, creo que me haré una casa chiquitita.
VAGUITO.- Si no hay más remedio yo me la voy a hacer de paja y de hierba y así acabo antes.
TRANQUILÓN.-Yo la haré de palos y ramas secas, que hay muchas por aquí.
MANCHITAS.- Pues yo la voy a hacer de piedras y ladrillos como las hacen los albañiles de verdad.
NARRADORA.- Y todos se pusieron a trabajar para construir su casita antes de que llegara la noche.
(Los cerditos se mueven por el escenario como si trabajaran. Después va trayendo cada uno su casa que previamente le teníamos preparada)
VAGUITO.- (Trae su casa de hierba) Ya he terminado. Me ha quedado muy bonita.
TRANQUILÓN.- Es verdad es muy bonita. Pero al ser de hierba a lo mejor se te cae.
VAGUITO.- Y ¿Por qué?
TRANQUILÓN.- Pues porque viene el viento y te la lleva. Yo me la estoy haciendo de palos y ramas. Mira ya la he terminado.
(Va a buscar su casa y la pone al lado de la otra)
TRANQUILÓN.- Mira ya está. ¿Te gusta?
VAGUITO.- Si, también es muy bonita. Y tú Manchitas, ¿has terminado ya de construir tu casa?
MANCHITAS.- Todavía no.
VAGUITO.- Y ¿por qué?
MANCHITAS.- Porque la estoy haciendo con piedras y me cuesta mucho trabajo.
TRANQUILÓN.- ¡Que tonto eres! ¡Vas a acabar reventado de tanto trabajar!
MANCHITAS.- No me importa. Trabajar es bueno y además mi casa será la más resistente.
VAGUITO.- Se está tomando demasiado trabajo para una sola noche que estaremos aquí.
(Manchitas viene ya con su casa arrastrando)
MANCHITAS.- Ya he terminado mi casa. ¿Os gusta? Creo que me ha salido muy bonita.
VAGUITO Y TRANQUILÓN.- Sí es muy bonita, pero te ha costado mucho trabajo.
MANCHITAS.- Eso es porque la he hecho con ladrillos, piedras y cemento, como los albañiles de verdad.
VAGUITO Y TRANQUILÓN.- ¿Y eso para qué sirve?
MANCHITAS.- Pues para que no te la lleve el viento o te la tire cualquier bicho que pase por aquí.
TRANQUILÓN.- Bueno. Vámonos a la cama que ya es de noche y estamos muy cansados de tanto trabajar.
NARRADORA.- Era verdad. Los cerdito después del día tan agitado que habían tenido estaban muy cansados y necesitaban descansar, por eso decidieron irse a la cama. Pero cuando llevaban un ratito acostados y aún no se habían quedado dormidos.
LOBO.- ¡Auuu, auu, auu! (Aparece el lobo por una esquina del escenario y se queda allí parado)
VAGUITO.- (Escondido detrás de su casita) - ¿Habéis oído eso? Parece el aullido de un lobo.
TRANQUILÓN.- ¿Un lobo? ¡Qué miedo! Yo me quiero ir a la granja con mi mamá.
VAGUITO.- A mí también me da miedo del lobo. Manchitas ¿qué hacemos?
MANCHITAS.- No podemos hacer nada. Debemos quedarnos dentro de nuestras casitas.
LOBO. - ¡Auuu, auu, auu! Me huele a carne fresca creo que es carne de cerditos.
VAGUITO.- Nos ha descubierto y nos viene a comer, me estoy muriendo de miedo.
LOBO.- (Acercándose a las casitas y examinándolas una por una) Sí, está claro que son cerditos. Y se han escondido cada uno en su casita. Me los voy a comer a los tres.
TRANQUILÓN.- ¡Qué miedo! Dice que nos va a comer a todos. ¿Qué hacemos Manchitas?
MANCHITAS.- No te muevas de la casa que a lo mejor el lobo no puede tirarla abajo.
LOBO. - Pues mira, me habéis dado una idea. Empezaré por tirar las casas, y la primera que voy a tirar es ésta que está hecha con pajitas. Ésta la tiraré de un soplido.
NARRADORA.-Y dicho esto, el lobo empezó a soplar y soplar y, claro, la casita de pajas se vino abajo. Menos mal que el cerdito Vaguito salió corriendo y se refugió en la casita de su hermano Tranquilón.
(Se realiza la acción tal como ha explicado la narradora. El cerdito y el lobo corren por el escenario dando voces hasta que se refugia en la otra casita)
VAGUITO.- ¡Socorro que me come el lobo! ¡Ábreme la puerta hermano, que me come, que me come este bicho malo!
LOBO.- No corras que es peor. Si de todas formas vas a acabar en mi barriga.
TRANQUILÓN.- Entra, entra. Aquí estarás salvado. El lobo no podrá tirar mi casa.
LOBO.- ¡Con que no podré tirar tu casa, eh! Pues os voy a demostrar que sí puedo y os voy a comer a los dos.
NARRADORA.- Como el lobo era tan fuerte comenzó a darle patadas hasta que las ramas y palos cedieron y la casa se vino abajo. Los dos cerditos corrieron a refugiarse a casa de su hermano Manchitas.
(Se vuelve a repetir la anterior escena, los ceditos corren y el lobo detrás todos van gritando)
CERDITOS.- ¡Socorro. Socorro! ¡Manchitas abre la puerta que nos pilla el lobo!
LOBO.- Os voy a comer a los dos. ¡Qué gorditos están y qué ricos y sabrosos con patatas fritas!
NARRADORA.- Los cerditos consiguieron llegar a la casa de su hermano y allí se protegieron del lobo.
LOBO.- Os habéis escondido todos aquí. No importa os comeré a todos juntos. Os voy a freír a los tres en la sartén, me gustan los cerdos fritos. Lo primero que voy a hacer es tirar esta casa lo mismo que tiré las otras.
MANCHITAS.- No podrás tirar esta casa tan fácilmente como las otras.
LOBO.- Ahora lo vas a ver, de una patada la tiro abajo. ¡Toma! (Le da una patada a la casa pero se hace daño en el pie) ¡Ay, ay, ay! ¿De qué está hecha esta casa que me he hecho el pie pedazos?.
MANCHITAS.- La casa está fabricada con piedras y ladrillos. Puedes darle todas las patadas que quieras que no la podrás tirar.
NARRADORA.- El lobo probó a tirar la casa de todas las maneras, pero le fue imposible.
LOBO.- Le daré un puñetazo. (Se lo da) ¡Ay, mi mano!
MANCHITAS.- No seas burro. Vas a acabar hecho pedazos y no vas a conseguir nada.
LOBO.- Pues entonces me sentaré aquí y esperaré a que salgáis para comeros. Voy encendiendo el fuego y preparando la sartén.
MANCHITAS.- Pues vas a tener que esperar dos meses porque tenemos cinco sacos de bellotas en el almacén.
LOBO.- Entonces voy a tomar una decisión filosófica.
TRES CERDITOS. - ¿Qué decisión es esa?
LOBO. – Pues que me voy a hacer vegetariano.
TRES CERDITOS. – Y ¿ya no nos comerás?
LOBO. – Pues no pero me tenéis que invitar a comer bellotas.
TRES CERDITOS. – Trato hecho, te invitamos a comer y nos hacemos amigos.
(Salen los cerditos de la casa y saludan al lobo)
NARRADORA.- Y así fue como los cerditos se hicieron amigos del lobo y este teatro no acaba como pensabais que iba a terminar sino cerditos y lobo hicieron las paces y nunca más se oyó decir que ningún lobo se comiera a ningún cerdito. De todas las formas tampoco os podéis fiar mucho y seguid el consejo de los cerditos.

LOS TRES CERDITOS.- Hay que ser trabajadores
y hacer las cosas muy bien,
no sea que venga el lobo
y nos meta en la sartén.




FIN

IDEAS PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS



Confieso que el escenario no me salió lo que se dice muy llamativo pero ¿qué queréis? Uno no da para más. Quise resaltar los tres valores que deben darse para resolver cualquier conflicto: el diálogo, el perdón y la amistad. El dibujo de dos niños dándose la mano y perdonándose mutuamente, después de haberse dado dos tortas, quiere darlo a entender, pues eso.

Dentro de la serie de representaciones sobre el desarrollo de la inteligencia emocional dedicadas a la educación para la paz y la no violencia, incluyo ésta que trabajé y representé con mis alumnos de primer ciclo en Peñuelas el año 2.005. Consiste en mostrar una serie de acciones violentas en sí, y otras que sin serlo pueden derivar en la violencia, con el fin de que los niños aprendan a resolverlas pacíficamente.

COMPETENCIA. SOCIAL Y CIUDADANA. EDUCACIÓN EN VALORES
En la primera escena propongo educar en la "humanización" y en la solidaridad. Debemos preocuparnos por los demás y ayudarles cuando lo necesiten. Debemos tratar a los demás con respeto, como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Educar para la no violencia. Aprender que existen formas no violentas de resolver los conflictos habituales que se pueden presentar en el colegio.
Tal como se desarrollan las escenas, estas representaciones son, tal cual, pura didáctica educativa, no digo más.

VOCABULARIO. Vergüenza, compadecerse, llorica, ayudar, perdón, árbitro, comportarse, disculparse, correcto e incorrecto.

PERSONAJES:
NARRADOR. – Niño o niña que lean con soltura.
NIÑO QUE LLORA. Niño o niña que hacen como que lloran.
NIÑO I. – Niño o niña que pasa por allí. No tiene que memorizar nada.
Niño II. - Niño o niña cualquiera, pues no, debe ser neutral que para eso va a ser árbitro.
NIÑO II. – Niño o niña que pasan y dicen algo. Aquí, si, cualquiera.
NIÑA III. – Este papel yo se lo di a una niña que tenía mucho salero.
NIÑO IV. - Niño o niña que resuelve el conflicto.


DIFICULTAD. Escasa, se puede hacer con niños de primer ciclo en adelante.

DURACIÓN. - Ocho minutos por escena.

ESCENAS:

¿Qué debemos hacer cuando nos encontremos a un niño llorando?

¿Qué hacer cuando vemos que dos niños se pelean?

¿Cómo debemos
jugar al fútbol sin pelearnos?

ESCENA I - ¿QUÉ DEBEMOS HACER CUANDO NOS ENCONTREMOS CON UN NIÑO QUE ESTÁ LLORANDO?


Se trata de colocar a un niño en el centro del escenario como si estuviera llorando en la calle. Van a pasar delante de él varios niños y cada uno va a reaccionar de distinta forma.


NARRADOR.- En medio de la calle hay un niño llorando y pasan otros niños por allí. Primero pasó un niño que debía llevar mucha prisa porque no le hizo ningún caso.
NIÑO QUE LLORA.- ¡Ay, ay, ay, ay, ay!
NIÑO I.- (Pasa delante de él, se para, lo mira y se va sin hacerle caso haciendo un gesto de desprecio) -¡Anda ya!
ÁRBITRO.- ¿Se ha portado bien este niño?
NIÑA.- ¡No!
ÁRBITRO. - ¿Por qué?
NIÑA. Porque no se ha interesado por él y no le ha preguntado qué le pasa.
NARRADOR.- Debemos interesarnos por lo que sienten los demás. Pensemos que si nos pasara algo a nosotros nos gustaría que nos ayudaran. Luego pasó un niño que tampoco se portó bien.
NIÑO II.- (Aparece un niño, se para delante del niño que llora y…) Un niño llorando debe ser un llorón.
¡Llorica, eres un llorica. (Le hace burla, lo señala con el dedo y le chilla) ¡Llorón!
ÁRBITRO. - ¿Se ha portado bien este niño?
NIÑA. - ¡No!
ÁRBITRO. - ¿Por qué?
NIÑA. – Porque no se ha interesado por él y además le ha hecho burla.
NARRADOR.- Es verdad, este niño tampoco se ha portado bien porque se ha reído de él y ha contribuido con su actitud a que el otro niño se sienta peor. Luego pasó una niña que tampoco se portó bien.
NIÑA III.- ¡Cállate niño! ¡Pis! ¿Quién te ha pegado?
NIÑO QUE LLORA.- No me ha pegado nadie.
NIÑA III. - ¿No te ha pegado nadie y estás llorando?
NIÑO LLORÓN. – Si.
NIÑA III.- Pues ¡toma y toma! Para que llores por algo. (Le pega dos azotes en el culo)
ÁRBITRO.- ¿Se ha portado bien esta niña?
NIÑA. - ¡No!
ÁRBITRO. - ¿Por qué?
NIÑA. – Porque no comprende al niño y además le pega.
NARRADOR.- Esta niña al principio se interesa por el niño, pero no lo comprende y al final se porta mal. Por último, pasó una niña que se compadeció de él.
NIÑA IV.- ¿Por qué lloras?
NIÑO QUE LLORA.- Porque me he perdido y no se volver a mi casa.
NIÑA IV.- No te preocupes. Dime en qué calle vives y yo te llevaré.
NIÑO QUE LLORA.- Vivo en la calle Cervantes, número siete.
NIÑA IV.- Ya sé dónde es. Ven conmigo y te llevo a tu casa.
(Salen los dos del escenario)
ARBITRO.- ¿Se ha portado bien esta niña?
NIÑA. - ¡Sí!
NARRADOR.- Pues así os tenéis que portar cuando os encontréis con un niño que está llorando. Debéis preguntarle por qué llora y ayudarle, y si no podéis ayudarle vosotros llamad a una persona mayor para que le ayude.

FIN DE LA ESCENA I


ESCENA II. – ¿QUÉ HACER CUANDO VEAMOS QUE DOS NIÑOS SE ESTÁN PELEANDO?


Se trata de colocar a dos niños en el centro del escenario como si se estuvieran peleando. Van a pasar por allí otros niños que reaccionarán de manera diferente. Se pretende con esto dramatizar las distintas situaciones de pelea así como las distintas reacciones de los niños que los observan o pasan por allí. Al final planteamos al niño un modelo de actuación.

NARRADOR.- La escena que vamos a ver a continuación se titula: “¿Qué debemos hacer cuando vemos que dos niños se están peleando?” Es muy frecuente observar como dos niños se pelean. Vamos a ver como debemos actuar. En la primera escena se están peleando dos niños y pasa por allí otro niño que es amigo de uno de ellos.
(Se colocan los dos niños en el centro del escenario y comienzan a pelearse. Sale otro niño).
NIÑO.- No le pegues a mi amigo. (Comienza a pegarle al otro niño) ¡Toma! Y como le vuelvas a pegar te corto las orejas.
ÁRBITRO.- ¿Esto está bien?
TODOS.- ¡No!
NARRADOR.- Cuando veáis que dos niños se pelean no debéis tomar parte en la pelea vosotros también. Lo que hay que hacer es separarlos. Vamos a repetirlo para que salga mejor.
(Comienzan a pelearse, se acerca el otro niño y...)
NIÑO.- ¡Alto! No os peleéis. (Los separa) Las cosas no se resuelven peleándose. Os vais a hacer daño.
ÁRBITRO.- ¿Esto está bien?
TODOS.- ¡Sí!
NARRADOR.- Pues eso es lo que tenéis que hacer. Separarlos si podéis, y si no podéis vosotros llamáis a una persona mayor para que los separe.

(Salen del escenario y se dispone la siguiente escena)

(Se colocan los dos niños en el centro y comienzan a pelearse).
NARRADOR.- Ahora vamos a ver otro caso diferente. En una calle del pueblo se estaban peleando dos niños y pasaron por allí otros dos.
NIÑO I.- ¡Mira, una pelea!
NIÑO II.- Es verdad, se están peleando dos niños de segundo.
NIÑO I.- Vamos a ver quien gana.
NIÑO II. Venga. Yo voy con éste y tú con ese otro.
NIÑO I.- ¡Dale más fuerte! ¡No tengas miedo!
NIÑO II.- ¡Defiéndete! ¡Ataca, venga, dale tú!
NIÑO I.- Ha ganado el mío.
NIÑO II.- De eso nada, el mío le ha pegado más fuerte.
ÁRBITRO.- ¿Esto está bien?
TODOS.- ¡No!
NARRADOR.- Claro que no está bien. No se debe animar a ningún niño para que le pegue a otro. Vamos a repetirlo para que salga mejor.
(Se colocan nuevamente en el escenario, comienzan a pelearse, se acercan los otros dos niños y...)
NARRADOR.- Ahora lo van a repetir bien hecho, para que lo aprendáis a hacer vosotros.
NIÑO I.- ¡Anda! ¡Se están peleando dos niños!
NIÑO II.- ¡Es verdad! ¡Y se están haciendo pedazos!
NIÑO I.- Vamos a separarlos que se van a hacer daño.
NIÑO II.- Sí, que estos son capaces de matarse.
NIÑOS I Y II.- ¡Alto, no os peleéis! (Cogen uno a cada niño y los separan) Venga haced las paces. Pediros perdón.
ÁRBITRO.- ¿Esto está bien?
TODOS.- ¡Sí!
NARRADOR.- Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer cuando veáis que dos niños se están peleando.
(Salen del escenario y termina esta escena)


NARRADOR.- Ahora vamos a ver lo que pasaría cuando se están peleando dos niños mayores en el patio del colegio.
(Se ponen en el centro dos niños mayorcitos y comienzan a pelearse, viene un niño más pequeño y...)

NIÑO PEQUEÑO.- ¿Qué estáis haciendo? No os peleéis. No hay que pelearse.
NIÑO MAYOR I.- ¿A ti que te importa? ¡Mocoso!
NIÑO MAYOR II.- Eso. ¡Fuera de aquí mequetrefe!
NIÑO PEQUEÑO.- ¡No me voy!
NIÑOS MAYORES.- Entonces te pegamos a ti. ¡Toma y toma! (Hacen como si le pegaran y el niño pequeño se pone a llorar)
ÁRBITRO.- ¿Esto está bien?
TODOS.- ¡No!
NARRADOR.- Claro que no. Ahora lo vamos a hacer de otra forma para que aprendáis vosotros. Vamos a repetir esta escena para que veáis como debéis actuar cuando dos niños mayores se pelean en el patio del colegio.
(Los niños mayores se colocan en el centro y comienzan a pelearse. Se acerca el niño pequeño, los observa, va al extremo del escenario y...)
NIÑO PEQUEÑO.- ¡Maestro, maestro!
MAESTRO.- ¿Qué pasa?
NIÑO PEQUEÑO.- ¡Que dos niños grandes se están peleando!
(El maestro se dirige hacia los niños grandes, los separa y les riñe)
MAESTRO.- ¿No os da vergüenza? Pues ahora os voy a castigar por no saber resolver el conflicto sin pelearse.


FIN DE LA ESCENA II





ESCENA III ¿CÓMO DEBEMOS JUGAR AL FÚTBOL SIN PELEARNOS?


PERSONAJES:
NARRADOR A.- Niño que lea bien.
JUGADOR I.- Niño vestido normal.
JUGADOR II.- Niño vestido normal.
ÁRBITRO.- Niño vestido de árbitro, es decir, todo de negro o de blanco o de otro color, con el fin de que destaque de los otros.




Comienza la escena con el narrador en un extremo del escenario. Salen los dos jugadores y el árbitro. Los jugadores se colocan en el centro y el árbitro en el extremo opuesto al del narrador.

NARRADOR.- Las escenas que vamos a presenciar se titulan ¿Cómo jugar al fútbol sin pelearnos? Son escenas muy frecuentes que suceden todos los días cuando los niños juegan al fútbol.

(El árbitro da el pitido inicial y los jugadores empiezan a jugar.
Juegan y uno de ellos le da una patada al otro y lo tira)

NIÑO I.- ¡Ay, ay, ay! ¡Me has dado una patada!
(El árbitro toca el silbato)
NIÑO II.- ¡Yo no te he dado! ¡Eres un llorica¡
(El niño caído se levanta y comienza a pegarle al otro)
NIÑO I.-¡Te vas a enterar! ¡Toma! (Le da una patada en el culo)
(Se pelean los dos).
(El árbitro toca repetidamente el silbato, los separa)
ÁRBITRO.- (Mirando al público) ¿Cómo se han comportado estos niños?
PÚBLICO.- ¡Mal!
ÁRBITRO.- ¿Se puede pelear jugando al fútbol?
PÚBLICO.- ¡No!
NARRADOR.- Los dos se han comportado mal y por lo tanto deben ser expulsados por pelearse en el terreno de juego.
(Les enseña la tarjeta roja a los dos y les dice:)
Deben salir del terreno de juego.






REPETICIÓN I (Jugando al fútbol)


NARRADOR.- Vamos a repetir la escena de otra manera para enseñaros como debéis hacerla vosotros.

(Vuelven a salir los jugadores. El árbitro da el pitido de inicio. Comienzan a jugar. Uno de ellos le da al otro una patada por detrás, adrede. Cae el niño al suelo y le dice al otro)

NARRADOR.- Cuando jugando al fútbol uno de ellos le da al otro una patada sin querer. El niño que ha sufrido el porrazo debe quejarse y decirle al otro que le ha hecho daño.
NIÑO I.- ¡Ay, ay, ay! Me has dado una patada y me has hecho mucho daño.
NARRADOR.- Ahora el otro niño debe disculparse y pedirle perdón.
NIÑO II.- (El niño II no le pide disculpas) ¡Es mentira! Yo no te he hecho nada.
ÁRBITRO.- (Da un pitido y dice mirando al público y señalando al niño agresor: )
¿Este niño se ha portado bien o mal?
PÚBLICO.- ¡Mal!
ÁRBITRO.- ¿Sabéis lo que tenéis que hacer cuando un niño os da una patada y no os pide perdón? Aquí lo tenéis.
NIÑO I.- ¿No me pides perdón por darme la patada?
NIÑO II.- No.
NIÑO I.- Pues entonces yo no juego contigo.






REPETICIÓN II. Jugando al fútbol.


NARRADOR.- Ahora vamos a repetir la misma escena haciéndola de la mejor manera posible para enseñaros como debéis comportaros.
(Se repite todo. Se disponen a jugar y uno de ellos le da una patada al otro, que cae al suelo)
NIÑO I.- ¡Ay, ay, ay! Me has dado una patada y me has hecho daño.
NIÑO II.- Lo siento, perdona, ha sido sin querer. (Le ayuda a levantarse y continúan el juego)
ÁRBITRO.- ¿Es correcto o incorrecto este comportamiento?
PÚBLICO.- Correcto.
ÁRBITRO.- Pues ya lo sabéis, cuando jugando al fútbol otro niño os dé una patada, el niño os debe pedir disculpas.






REPETICIÓN III. (Jugando al fútbol)


NARRADOR.- Ahora vamos a representar otra escena de fútbol pero que presenta un conflicto diferente. Dos niños están jugando al fútbol cuando se les acerca una niña.
NIÑA.-¿Puedo jugar al fútbol con vosotros?
NIÑO I.- Yo no juego con una niña. Las niñas no sabéis jugar al fútbol.
NIÑO II.- Anda, vete de aquí y juega con las muñecas.
NIÑA.- ¡Sois unos machistas!
ÁRBITRO.- ¿Se han portado bien estos niños?
PÚBLICO.- ¡No¡.
ÁRBITRO.- Pues venga a repetir la escena y hacerla bien.
NARRADOR.- Dos niños están jugando al fútbol, se les acerca una niña y...
NIÑA.- ¿Puedo jugar con vosotros, por favor?
NIÑO I.- Sí, venga, ponte ahí.
NIÑO II.- Toma, tira tú ahora, a que no me metes gol.
ÁRBITRO.- ¿Se han portado bien estos niños?
PÚBLICO.- ¡Sí!
ÁRBITRO.- Pues eso es lo que tenéis que hacer






FIN

AL DOCTOR CABRERA LO MAREAN



Así quedó el escenario, más o menos, se parece a la consulta de un médico que es de lo que se trata. Dos mesas forradas con papel continuo blanco, La grande para el doctor, faltaría más, la pequeña para la enfermera, y que conste que no soy machista no me malinterpretéis. La otra silla para los pacientes y la percha con la bata blanca colgada.
Me encantan las obras de médicos, he escrito varias, seis o siete, todas en plan jocoso. En ellas no enseño apenas nada, en algunas critico al Sistema Sanitario, pero en todas ellas intento hacer reír y además creo que los niños, interpretándolas, se lo pasan a lo grande que para mí es una competencia importantísima ¿o no?


COMPETENCIA. SOCIAL Y CIUDADANA. Acercar al niño a profesionales, organismos e instituciones que él de mayor va a necesitar, aunque sea jocosamente, lo considero importante.

DIFICULTAD. Media, aconsejado para alumnos de segundo ciclo.

VOCABULARIO:Reuma, bata, ferroviario, nervio, paciente, digestión, receta, martillazo, machacar, tenazas.

PREPARACIÓN DEL ESCENARIO:El decorado para esta obra es sencillo. Se trata de ambientar la sala de consulta de un médico. En el centro del escenario se colocará una mesa (queda bien una mesa del aula forrada por los laterales con papel continuo blanco) y una silla para el doctor, así como otra silla en lateral para que se sienten los pacientes al entrar a la consulta. En un lateral del escenario se puede poner un banco para que se sienten los pacientes que se supone están en la sala de espera; Yo he utilizado alguna vez bancos suecos de gimnasia; también se pueden poner sillas pequeñas. En un lugar bien visible se colocará un letrero, hecho con cartulina, con el título “Dr. Cabrera, médico de cabecera”. También se puede poner otra cartulina con una cruz roja grande.

PERSONAJES.
NARRADOR. Niño que lea bien. Este papel es opcional; se recomienda ponerlo cuando representen la obra niños de infantil o de primer nivel.
DOCTOR CABRERA. Niño vestido con bata blanca. Puede llevar un fonendo de juguete. Se le puede pintar bigote. ¿Gafas? Opcional.
ENFERMERA. Niña vestida con bata de enfermera y cofia. Si le ponéis medias blancas y zuecos de enfermera, lo bordáis.
ENFERMA 1. VIEJECITA Niña disfrazada de viejecita. Con pañuelo negro en la cabeza. Vestido o falda largo, hasta el suelo, y de color negro o muy oscuro, unas lentes antiguas y un maquillaje de cejas y asomos del pelo con muchas canas sería el broche.
ENFERMO 2. D. ALBERTO CANARIAS . (el Cascarrabias).Niño vestido de mayor, quizás un pelín extravagante y maquillado con aspecto ceñudo, que parezca que tiene malas pulgas.
ENFERMO 3. D. FERNANDO Niño vestido con pijama. Maquillado con cara pálida y ojeroso. Se le ata un pañuelo desde el cuello al centro de la cabeza. Vamos, que de la impresión de que le duelen las muelas.
DOS GEMELAS. - Dos niñas, que se parezcan mucho, las peinamos igual, las vestimos igual, las maquillamos igual, le decimos que hablen igual... y hacemos creer que son gemelas.
ENFERMA 4. SEÑORITA MARISOL. Niña bien vestida con cara saludable. No tiene que parecer enferma, todo lo contrario, maquillada y vestida como para irse de fiesta.


"AL DOCTOR CABRERA LO MAREAN"


SE LEVANTA EL TELÓN
NARRADOR.
– Estimado público, imagínense que este escenario es la sala de consultas de un médico. Son las nueve de la mañana y justo en este preciso momento llega a su consulta el doctor Cabrera.
ENFERMERA.- ¡Buenos días doctor Cabrera!
DOCTOR.- Buenos días enfermera.
ENFERMERA. - ¿Ha descansado usted bien?
DOCTOR. – Si he descansado bien.
ENFERMERA. - ¿Viene usted con fuerzas y gana de trabajar?
DOCTOR. – Si vengo con fuerzas. Déjese de rollos y haga pasar al primer paciente.
ENFERMERA.- Muy bien doctor. Como usted quiera, voy a pasar al primer paciente. ¡Tilín, tilín, tilín, tilón! Doña Paquita Retuerta, pase a la consulta por favor.
(Entra la primera paciente que es la viejecita. Se dirige hacia un extremo del escenario donde hay colgada una bata y comienza a hablarle como si fuera el médico, la voz de la viejecita debe ser titubeante y algo tartamuda)
NARRADOR. – La primera paciente era una viejecita, un poco ida y despistada que había perdido la memoria, la pobre.
VIEJECITA.- Doctor tiene que curarme. Tengo mucho reuma. Tengo reuma en el brazo, en la pierna y en el pelo. El pelo lo tengo lleno de canas con reuma. También tengo un gato en la casa y un día llegó el fontanero y…
DOCTOR.- ¡Enfermera! Traiga aquí a esa viejecita. No ve que le está hablando a mi bata.
ENFERMERA.- Venga conmigo y siéntese aquí.
(La sienta en una silla delante de la mesa del doctor)
DOCTOR.- Dígame qué le pasa.
VIEJECITA.- Verá usted señor cura. (Se da la vuelta en la silla y mira la bata otra vez) Mi marido, que en gloria esté (se santigua), era ferroviario y yo tenía que ir al río a lavar la ropa.
DOCTOR.- ¡Que estoy aquí! (Lo dice con voz fuerte y con tono muy enfadado)
VIEJECITA.- ¡Qué susto me ha dado, demontre de hombre, ¿Qué le pasa a usted? ¿Qué hace en mi casa?
DOCTOR.- Yo no estoy en su casa, es usted la que está en mi consulta. Dígame lo que le pasa.
VIEJECITA.- Le decía señor electricista que me encontré con el señor cura y le estaba yo contando (Se da la vuelta y mira hacia la bata) que mi marido pobrecito que en gloria esté (se santigua), era ferroviario y…me se va la memoria, se me va la memoria sabe usted. (Se queda callada)
DOCTOR.- (Viendo que no le hace caso en mirarlo de frente, opta por ponerse en pie y se acerca a la viejecita) Si ya lo sé, y usted iba al río a lavar la ropa. Siga, siga.
VIEJECITA. - No a mi no me gusta la sopa, le decía que mi marido que se llamaba Juan il herrero era ferroviario.
DOCTOR. - ¿Herrero o ferroviario? ¿En qué quedamos? Bueno si señora, eso ya me lo ha dicho pero dígame a qué ha venido usted.
VIEJECITA. - ¿Qué a qué he venido yo? Pues no se, verá usted señor barbero es que se me va la memoria.
DOCTOR. - Pues trate de recordar señora y dígame qué es lo que le pasa y qué quiere.
VIEJECITA.- No, si, claro, ahora me acuerdo, señor alcalde. Yo venía aquí a por una ramita de perejil.
DOCTOR.- Con que al final resulta que lo que usted quería era una ramita de perejil. ¡Esto es el colmo!
ENFERMERA.- ¿Pero qué se ha creído usted? Aquí no tenemos perejil.
VIEJECITA.- Pues si no tienen perejil yo me voy corriendo, que me se hace tarde para ir al médico.
(Sale del escenario)
DOCTOR. - Pero si el médico soy yo, o a lo mejor ya no lo soy, que soy ferroviario o alcalde de Cuenca. ¡Esto es el colmo! ¡Vaya una forma de empezar las consultas! ¡Me van a volver loco!
ENFERMERA. – Ya se lo advertí yo antes doctor pero no se irrite , que era una pobre viejecita.
DOCTOR. – No me irrito, es verdad, no quiero irritarme tan temprano.
ENFERMERA. – Así me gusta. ¿Puedo pasar ya al segundo paciente?
DOCTOR.- De acuerdo, enfermera, haga pasar al siguiente paciente.
NARRADOR. – El buen doctor se repuso de la primera irritación y se dispuso para recibir a otro paciente que era un hombre muy gruñón.
ENFERMERA. – ¡Tilín tilín, tilín tilán! Que pase el siguiente paciente; don Alberto Canarias el Cascarrabias.
DOCTOR. - ¡Dios mío, don Alberto el Cascarrabias! (Dirigiéndose al público) Este es un paciente muy gruñón, siempre viene peleando y protestando por todo.
(Entra el paciente y se pone delante del doctor con aspecto de enfadado)
DOCTOR. - ¡Hombre, don Alberto Canarias! ¡Buenos días!
(Le tiende la mano para saludarlo pero el otro no le hace caso)
D. ALBERTO. - ¡Cómo que buenos días, como que buenos días muy malos días!
DOCTOR. – Bueno, no se enfade, como usted quiera.
D. ALBERTO. - ¡Cómo que no me enfade, cómo que no me enfade! Tengo razones de más para enfadarme.
DOCTOR. – Pues si quiere enfadarse se enfade quiero decirle que a mí me da igual. Haga lo que usted quiera.
D. ALBERTO. - ¡Pero cómo puede decirle un doctor a un paciente que le da igual! ¿Qué clase de doctor es usted?
DOCTOR. – No es eso. Quería decir… bueno nada dígame ¿qué le pasa?
D. ALBERTO. - ¿Que qué me pasa que qué me pasa? Eso lo sabrá usted que es el médico.
DOCTOR. – Si, bueno he querido decir que ¿qué le pasa para estar tan irritado?
D. ALBERTO. – ¿Ahora dice usted que estoy irritado? ¿Yo estoy irritado? (Da un puñetazo en la mesa y lo dice tan enfadado que el médico se asusta y esconde su cara detrás de un folio)
No se esconda y de la cara cobarde. ¿Yo estoy irritado?
DOCTOR. – (Hablando con miedo) Yo creo que sí.
D. ALBERTO. – (Dando otro puñetazo en la mesa) ¡Pues claro que estoy irritado, y muy irritado, tengo motivos para estarlo. Pregúnteme por qué estoy tan irritado. Eso es lo que me tiene que preguntar.
DOCTOR. – ¿Por qué está tan irritado don Alberto?
D. ALBERTO. – Porque no he podido dormir, no he pegado ojo en toda la noche.
DOCTOR. – Pues si es ese el problema, yo le garantizo que se lo puedo solucionar.
D. ALBERTO. - ¿Cómo piensa solucionar mi problema, haber? Me parece a mí que se cree usted muy listillo.
DOCTOR. – No señor, solo soy un médico y le puedo asegurar que usted padece un pequeño trastorno en su ciclo de sueño llamado vulgarmente insomnio que hace que usted no pueda dormirse y para eso existe una medicina llamada somnífero que con una pastillita cada noche dormirá usted como un lirón.
D. ALBERTO. - ¿Y ya está?
DOCTOR. – Si señor.
D. ALBERTO. - ¿Y se queda dormido el bicho?
DOCTOR. – Cae como un tronco.
(El paciente hace como que se va pero vuelve)
D. ALBERTO. – Si ya decía yo que usted era un mal médico. ¿Me puede decir quién le va dar la pastilla al bicho?
DOCTOR. – Pues usted mismo.
D. ALBERTO. – De eso nada, yo no se la doy, ¿Qué quiere usted que me muerda el bicho?
MÉDICO. – Pero de qué bicho está usted hablando hombre de Dios.
D. ALBERTO. – Del perro de mi vecina.
DOCTOR. – Yo cada vez me entero menos.
D. ALBERTO. – Será porque es usted un mal médico, porque la cosa está bien clara.
DOCTOR. – (Poniendo gesto de resignación) Vamos a empezar otra vez por el principio. Usted viene a mi consulta diciendo que no puede dormir. ¿De acuerdo?
D. ALBERTO. – Sí.
DOCTOR. – Yo le receto unas pastillas para el insomnio.
D. ALBERTO. – Sí.
DOCTOR. – Le pregunto. ¿Se va usted a tomar las pastillas para dormir?
D. ALBERTO. – No.
DOCTOR. - ¿Y dice que le va a dar las pastillas al perro de su vecina?
D. ALBERTO. – Sí, eso es.
DOCTOR. – Pues no me entero.
D. ALBERTO. – No se entera porque es usted un ignorante y además un mal médico.
DOCTOR. – ¿Por qué soy un mal médico?
D. ALBERTO. – Porque no se ha interesado por la causa de mi insomnio. Cuando yo le dije que no podía dormir usted debía de haberme preguntado por qué no podía dormir.
DOCTOR. – Pues bueno se lo pregunto ahora. ¿Por qué no duerme por la noche don Alberto?
D. ALBERTO. – Pues porque el perro de mi vecina no para de ladrar. Por eso no me puedo dormir.
DOCTOR. - ¡Virgen Santa! (Pone cara de asombro y se queda con la boca abierta)
D. ALBERTO. – No se quede callado con la boca abierta que se le va a llenar de moscas y dígame si le doy las pastillas al perro o no.
DOCTOR. – No ese somnífero es para las personas a los animales no le hace efecto. Vaya usted al veterinario.
D. ALBERTO. – Ahora me manda al veterinario, después de estar aquí media hora me manda al veterinario. Con razón dice todo el mundo que es usted un mal médico. Me voy a mi casa a pegarle cuatro tiros al perro.
(D. Alberto se va como entró, muy malhumorado)
NARRADOR. – Como es natural el doctor se quedó hecho polvo después de atender a don Alberto el Cascarrabias.
DOCTOR. - ¡Qué paliza de hombre, me pone de los nervios! Es que si por mí fuera no lo atendería más. Necesito un tranquilizante para poder continuar la consulta.
ENFERMERA. – No es bueno que se tome tantos tranquilizantes que se va a quedar dormido.
DOCTOR. – ¡Pero si no me he tomado ninguno!
ENFERMERA. – Mejor así le paso al siguiente paciente.
DOCTOR. – Vale pero como pierda los nervios no respondo.
ENFERMERA.- ¡Tilín, tilín, tilín, tilín! Que pase el siguiente paciente.
Don José María Galimatías.
NARRADOR. – El siguiente paciente era un hombre que estaba loco de remate.
DON JOSÉ MARÍA. – Enfermera yo me llamo José María Galimatías y tengo tres pollitos en la barriga.
ENFERMERA. - ¿Y a mí qué me cuenta usted? Eso dígaselo al médico
D. JOSÉ MARÍA. - ¡Buenos días doctor!

MÉDICO.
- ¡Buenos días! Veamos ¿Cómo se llama usted?
DON JOSÉ MARÍA. – Me llamo José María Galimatías.
MÉDICO. – (Hace como que escribe y dice) José María Galimatías, bien. ¿Y qué le pasa a usted?
DON JOSÉ MARÍA. – Pues que tengo tres pollitos en la barriga.
MÉDICO. – (Sigue escribiendo) Tiene tres pollitos en la barriga. Querrá decir usted que se ha comido tres pollitos y que los tiene todavía en la barriga. ¿No?
DON JOSÉ MARÍA. – No.
MÉDICO. – Pues entonces. ¿Qué hacen los pollitos en su barriga?
DON JOSÉ MARÍA. – Uno me canta otro me pía y el otro me llama José María Galimatías. ¡Ja, ja, je, je, ji, ji, jo, jo, ju, ju!
MÉDICO. – (Pone caras raras) Creo que me he perdido algo y no me he enterado bien. Vamos a empezar de nuevo. ¿Cómo se llama usted?
DON JOSÉ MARÍA. – Me llamo José María Galimatías.
MÉDICO. – Muy bien. Ahora dígame qué le pasa.
DON JOSÉ MARÍA. – Que tengo tres pollitos en la barriga.
MÉDICO. – Eso ya no me gusta. ¿Y qué hacen los pollitos en su barriga, estarán haciendo la digestión?
DON JOSÉ MARÍA. – No señor.
MÉDICO. – Entonces. ¿Qué hacen vamos a ver?
DON JOSÉ MARÍA. – Uno me canta, otro me pía y el otro me llama José María Galimatías.
MÉDICO. – (Vuelve a poner caras raras, mira al público, se queda callado por espacio de cinco segundos y…) ¿Y qué más le dicen los pollitos?
DON JOSÉ MARÍA. - Pues me dicen también “estás como una cabra José María” ¡Ja, ja, je, je, ji, ji, jo, jo, ju, ju!
MÉDICO. - ¡Y qué razón tienen!
DON JOSÉ MARÍA. – ( Se acerca al médico y le dice en la cara) Me llamo José María Galimatías y tengo tres pollitos en la barriga, uno me canta, otro me pía y el otro me llama José María Galimatías. ¡Ja, ja, je, je, ji, ji, jo, jo, ju, ju!
MÉDICO. – (Asustado) ¡Enfermera! Quíteme a este loco de encima, que es contagioso y me va a pegar su locura.
(La enfermera coge de un brazo a don José María y tira de él)
ENFERMERA. - ¿Y qué hago con él doctor?
MÉDICO. – Dale una patada en el culo y mándalo al manicomio.
(La enfermera hace lo que le dice el médico)
ENFERMERA. - ¡Toma, vete al manicomio tú y tus pollitos!
DON JOSÉ MARÍA. – (Hace como que se cae) ¡Ay!
MÉDICO. – Enfermera, haga pasar al siguiente paciente.
ENFERMERA. – Que pase el siguiente paciente: don Fernando Candelas el del dolor de muelas.
NARRADOR. – El siguiente paciente era un buen hombre que traía un dolor de muelas grandísimo, la cara muy inflamada por un flemón y claro así no podía ni hablar.
DOCTOR.- Siéntese ahí y dígame lo que le pasa.
DON FERNANDO.- (Hace como que no puede hablar y señala su cara) E. E. U. E. E. LA. U. E. LA. (Tiene que quedar claro que quiere decir “que me duele la muela”)
DOCTOR.- ¿Cómo dice? ¿Qué vende a su abuela?
DON FERNANDO.- No, no. (Repite lo mismo que la vez anterior)
E. E. U. E. E. LA. U. E. LA.
DOCTOR. – Que la mesa se vuela. ¿Está usted loco?
D. FERNANDO. - Que me duele la muela. (Ahora lo pronuncia bien)
DOCTOR
. - ¿Que le duele la muela? Muy bien. Abra la boca.
(El paciente abre la boca y el doctor lo mira)
NARRADOR. – El doctor que a estas alturas ya estaba harto y más que harto la pagó con la muela de don Fernando.
DOCTOR.- Ya la veo. Tiene una muela picada. Maldita muela, se le ha picado la muy mala y por eso le duele. Pero no se preocupe, le voy a dar una paliza a la muela que se va a enterar.
DON FERNANDO.- ¿Me A. doler U. O? (Tiene que entenderse “¿me va a doler mucho?”
DOCTOR.- Sí, pero luego se le pasa. Enfermera tráigame los alicates, el destornillador y la llave inglesa.
ENFERMERA.- Aquí los tiene doctor.
(El doctor los coge y hace ruido, dando golpes uno contra otro)
DOCTOR. Sí, están en perfecto estado. Le voy a sacar la muela en un santiamén. Pero antes voy a darle a la muela una buena paliza.
D. FERNANDO. - Un momento, ¿Qué dice usted? ¿Me va a pegar una paliza?
DOCTOR. - No a usted no, ¡Por Dios, yo no le pego nunca a mis pacientes.
D. FERNANDO. - ¡Ah, bueno!
DOCTOR. - Me refería a su muela, mire, para empezar le daré un martillazo así (Da un golpe con el martillo en la mesa o en otro sitio) por ser tan mala.
D. FERNANDO. - ¿A mi muela?
DOCTOR. - Si. A su muela, a su muela. Y luego la voy a coger con las tenazas y la voy a retorcer así y así, por producirle dolor a usted (Coge con las tenazas algún objeto y lo retuerce).
D. FERNANDO. - Pero ¿A quién le va a hacer eso?
DOCTOR.- A su muela, por supuesto, usted no se preocupe.
D. FERNANDO. - ¡Ahh!
DOCTOR. - Y después cojo el sacacorchos y se lo clavo así y la saco, y cuando la tenga cogida la tiraré contra el suelo y la pisaré y la machacaré por haber sido tan mala y haberle dolido. Abra la boca.
(El enfermo ante este alarde del médico pone cara de susto, se levanta de la silla y va retrocediendo)
DON FERNANDO.- Un momento doctor, creo que ya no tiene que hacerle eso a mi muela. Se ve que se ha asustado al ver las cosas que le iba a hacer y ya no me duele.
DOCTOR. - No me diga. ¿Ya no le duele?
(D. Fernando se levanta y se dispone a irse)
DON FERNANDO. - Parece que ya me duele menos... (Da dos pasos por el escenario) pero ¡Ay! Otra vez me duele.
DOCTOR. - Siéntese, siéntese. ¡Enfermera, el martillo! Que le voy a atizar a la muela.
(La enfermera le da el martillo al doctor)
D. FERNANDO. - Espere, espere doctor.
DOCTOR. - ¿Qué pasa ahora?
D. FERNANDO. - ¡Que ya no me duele, que ya no me duele!
(Se levanta y hace como que se va)
DOCTOR. - Entonces ¿ya no se la saco?
D. FERNANDO. - No doctor. Me voy a mi casa a...¡Ay, ay, otra vez me duele!
DOCTOR. - Pues venga siéntese otra vez que se va a enterar esa maldita muela lo que le voy a hacer.
(Se sienta)
D. FERNANDO. - ¿Qué le va a hacer ahora a la muela?
DOCTOR. - Que ¿qué le voy a hacer? Que ¿qué le voy a hacer? Voy ahora a por la escopeta y le pego cuatro tiros a esa maldita muela que ya me está cabreando a mí. ¡Enfermera la escopeta!
ENFERMERA. - Ahora mismo se la traigo doctor.
D. FERNANDO. – Doctor, me voy a mi casa.
DOCTOR. - ¿Es que ya no le duele la muela?
D. FERNANDO. – Si, me duele mucho pero me acabo de cagar los pantalones.
(Sale corriendo por el escenario perseguido por el doctor)
DOCTOR.- Espere hombre, que si no le saco la muela le puedo matar el nervio de un tiro.
DON FERNANDO. ¡No quiero! ¡Está usted loco! ¡Me voy! (Sale definitivamente)
ENFERMERA. – Me da a mí doctor que se ha pasado usted un pelín con este paciente.
DOCTOR. – Pero si con él no me he metido era con su muela.
ENFERMERA. – A mí no me engaña, usted ha hecho todo esto para que se cagara de miedo y creo que lo ha conseguido.
DOCTOR.- Bueno vale, estaba muy cansado y nervioso. Enfermera, guarde las herramientas y pase al siguiente paciente.
ENFERMERA. – Las siguientes pacientes son las dos hermanas gemelas; Pamela y Carmela.
(Pasan las dos gemelas)
NARRADOR. – Las dos últimas pacientes eran dos hermanas gemelas empeñadas en demostrar que siempre le pasaban las mismas cosas a la vez.
GEMELAS. - ¡Buenos días doctor!
DOCTOR. - ¡Buenos días. Decidme cómo os llamáis.
GEMELAS. - Somos las hermanas gemelas Pamela y Carmela.
MELA. – Yo soy Pamela, hermana gemela de Carmela.
CARMELA. – Y yo Carmela hermana gemela de Pamela.
GEMELAS. - ¿Se ha enterado bien?
DOCTOR. – Si muy bien.
GEMELAS. – Pensamos que no. Vamos a cambiarnos. (Se cambian de sitio) A ver doctor. ¿Quién soy yo? Y ¿Quién es ella?
DOCTOR. – Tú eres Carmela y tu Pamela.
GEMELAS. – No ha acertado. Yo soy Pamela y esta es mi hermana gemela Carmela. ¿Se ha enterado ya?
DOCTOR. – Y yo soy su abuela… vale de adivinanzas y decid lo que os pasa. ¿A qué habéis venido al médico las dos juntas?
GEMELAS – Venimos juntas porque somos gemelas ya se lo hemos dicho.
DOCTOR. - ¿Y qué tiene que ver?
GEMELAS. – Pues que todo lo hacemos a la vez. Comemos. A la vez, bebemos a la vez y nos ponemos malas a la vez.
DOCTOR. - ¿Y también os tiráis los pedos a la vez?
GEMELAS. - ¡Qué marrano es usted!
DOCTOR. - ¡Bueno dejar de marearme y decidme lo que os pasa!
CARMELA. – A mí doctor me duele la cabeza, la garganta y tengo tos.
DOCTOR. – Está claro que usted tiene la gripe. ¿Y a usted qué le pasa?
PAMELA. – Que también tengo la gripe.
DOCTOR. – Pero dígame qué síntomas tiene. ¿Le duele la cabeza, la garganta y también tiene tos?
PAMELA. – No doctor. A mí me pican las orejas y me aprietan los zapatos.
DOCTOR. – (Poniendo cara de alucinado) ¿Qué?
PAMELA. – Lo que le he dicho que a mí me pican las orejas y me aprietan los zapatos nada más.
DOCTOR - ¿Y por eso viene al médico?
PAMELA. – Si y porque soy hermana gemela de Carmela y las dos nos ponemos malas a la vez y nos pasan las mismas cosas.
DOCTOR. – Pues ahora no le pasa lo mismo porque usted no tiene gripe y ella sí.
PAMELA. – Usted qué sabe. Yo tengo lo mismo que mi hermana y ya está que para eso somos gemelas.
DOCTOR. – Con que yo que se, con que yo que se le voy a…(El doctor empieza a dar porrazos y a hacer gestos raros, la enfermera lo ve…)
ENFERMERA. – Tómese la pastilla doctor, el tranquilizante.
(El doctor hace como que se toma una pastilla)
¿Se encuentra ya mejor doctor?
DOCTOR. – Si ya me encuentro mejor pero llévese de aquí a las dos gemelas que me van a volver loco.
GEMELAS. - ¿Y nos va a echar de aquí sin recetarnos nada?
DOCTOR. – A la que tiene la gripe si le receto un antigripal.
PAMELA. - ¿Y yo también me tomo el antigripal?
DOCTOR. – No a usted si le pican las orejas se las lava que seguro que es porque las tiene sucias. Y si le aprietan los zapatos se los quita y los tira a la basura.
PAMELA. – Pero si son nuevos. ¡Cómo los voy a tirar!
DOCTOR. – Pues no los tire. Haga lo que le de la gana. Y usted tome la receta y se compre el antigripal y ahora váyanse las dos y déjenme en paz.
GEMELAS. – Si nos vamos y ¿sabe lo que vamos a hacer?
DOCTOR. – Si, a comprarse unos zapatos y las medicinas.
GEMELAS. – Pues no, vamos a comprarnos un bikini y nos vamos de vacaciones al Caribe. ¡Adiós!
DOCTOR. – Entonces ¿para qué han venido al médico? Esto es el colmo, yo es que las mataba. (Empieza otra vez a hacer gestos)
ENFERMERA. – Tranquilo doctor, tranquilo.
DOCTOR. – Si es que esto es el colmo, ¿para qué vendrá la gente al médico?
ENFERMERA. – En eso tiene usted toda la razón vienen al médico lo mismo que al “Carrefur”. Bueno. ¿Se encuentra usted ya descansado y tranquilo?
DOCTOR. – Si ya estoy tranquilo.
NARRADOR. – El doctor hizo lo que pudo por tranquilizarse y ordenó que pasara su último paciente que era una señorita muy delicada y muy fisna que había llegado de Madrís.
ENFERMERA.- ¡Tilín, tilín, tilín, tilín! Que pase la señorita Marisol Martín procedente de Madrid.
(Entra en la consulta la señorita, contoneándose y hablando cursi)
MARISOL.- ¡Buenísimos días, días! ¿Es usted el doctor Cabreras?
DOCTOR.- Sí. Siéntese por favor y dígame lo que le pasa.
MARI SOL.- Verá doctor. ¡Ji, Ji, Ji! Pues no lo sé.
DOCTOR.- ¡Cómo que no lo sabe!
MARI SOL.- No lo sé doctor, porque unas veces me encuentro mal y otras me encuentro bien.
DOCTOR.-¡Que raro! Vamos a ver. Empecemos por arriba ¿Como anda de la cabeza?
MARISOL.- La cabeza, doctor, a veces se me va y a veces se me viene.
DOCTOR.- ¡Qué raro! Y la garganta. ¿Le duele?
MARISOL.- Pues la garganta, unos días me duele y otros días no me duele. ¿Es grave doctor?
DOCTOR.- No lo sé. Veamos el corazón.
MARISOL.- El corazón doctor, a veces lo siento y otras veces no lo siento.
(El doctor empieza a poner caras raras, mira a la paciente, mira al público, levanta los hombros)
DOCTOR.- Bueno, eso es normal. Pasemos al estómago. ¿Hace bien la digestión?
MARISOL.- La digestión la hago y no la hago; pero un día se me cortó.
(El doctor pone caro de extrañado)
DOCTOR.-Pero ¿le duele?
MARISOL.- Pues verá usted, parece que me duele pero no me duele.
(El doctor sigue poniendo cara de mosqueo)
DOCTOR.- Bueno, veamos el vientre. ¿Hace usted de vientre?
MARISOL.- Unos días sí y otros días no. Cuando me entra gana. ¡Qué cosas tiene usted! ¿Es grave doctor? ¿Me receta algo?
(El doctor ha llegado ya al límite de su paciencia y explota)
DOCTOR.- (Con voz fuerte muy irritado) Mire usted esta receta: ¿La ve?
MARISOL.- Sí doctor.
DOCTOR.- Pues si quiere va con ella a la farmacia y si no quiere no vaya. Si va a la farmacia la compra y si no quiere no la compra. Si la compra se la toma y si no quiere no se la toma. Y al final usted se cura pero no se cura, porque yo hago como que se la doy pero no se la doy. Y ya puede usted irse para su casa, porque yo no soy el médico que soy un fontanero.
(Se quita la bata de médico y se queda con el traje de fontanero)
Y ahora me voy a arreglar un grifo.
MARISOL. - (Abre la boca y lo mira embobada) ¡Virgen Santa! ¡Si no lo veo no lo creo!



FIN